Celanova

Una residencia evita el desarraigo en Xacebáns

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Una residencia evita el desarraigo en Xacebáns

Disfrutar de la vida y combatir a la soledad en compañía de seres queridos es la única preocupación para un grupo de mayores que desde hace un año residen en la vivienda comunitaria de Xacebáns.
A los pies de la sierra do Penegache, comunicados por carretera a través de un vial de ida y vuelta, el Concello de Quintela de Leirado puso en marcha hace un año la rehabilitada vivienda cedida altruistamente por un vecino para su uso social.

Desde entonces, el centro ha colgado el cartel de completo (12 plazas) y cuenta con una lista de espera de vecinos de toda la comarca celanovesa y la provincia. 'Esto es una gran familia', confiesan Teresa, Marina o Cristalina, tres de las residentes más veteranas. Vecinas del ayuntamiento, no dudaron en trasladarse a la vivienda nada más conocer su apertura. 'Aquí nacín e vivín toda a vida e, agora que os fillos están fora, prefiro estar con xente que soa na casa', confiesa Marina Estevez, vecina de Xacebáns quien, a sus 74 años, decidió libremente cerrar su casa y trasladarse al centro. 'Está a uns metros de aquí e vou a miúdo a ver como andan as cousas', confiesa sonriente desde su nuevo hogar. La vivienda, un edificio rehabilitado con todas las comodidades junto a la iglesia de Santiago, cuenta con amplias habitaciones y zonas de uso comunitario donde ver la televisión, charlar o tomar un café con leche. 'Temos ata unha horta, pero xá estamos cansos de traballar', bromea José Vidal, oriundo del concello vecino de Verea.

Las mujeres, mayoritarias en la vivienda, no echan de menos su antigua vida. 'Estamos de maravilla, mellor que na casa', asegura Julia Corro, una viguesa a quien el traslado a Xacebáns le ha cambiado la vida. Sus palabras las asienten sus compañeras de partida, entre las que está Estrella Alonso quien, a sus 83 años, distruta de paseos matutinos a los pies de la sierra, cafés a media tarde y partidas de cartas interminables con el sonido del televisor al fondo. 'Deus apreta pero non afoga e, a estas alturas da vida, so quero disfrutar das pequenas cousas', asegura.