La Región

PAPELES DEL ROCK

50 años de paz, música y amor en Toronto

John era un creador adulto, dueño de sus ideas y con una voluntad y un criterio que equivocado o no, era su criterio y no el de Yoko Ono
Imagen del concierto en directo que John y Yoko ofrecieron en Toronto en el año 1969.
Imagen del concierto en directo que John y Yoko ofrecieron en Toronto en el año 1969.
50 años de paz, música y amor en Toronto

El 12 de septiembre de 1969, tras toda la vorágine de los conciertos de Hyde Park de Blind Faith y los Rolling Stones y tras la epopeya de Woodstock, en la ciudad canadiense de Toronto, se celebró un gran concierto de John Lennon y Yoko Ono con su banda que tuvo como principal invitado a uno de los guitarristas más grandes de la historia de nuestra música, el alumno principal de John Mayall, el líder de Cream y el llamado “dios” del blues progresivo inglés de finales de los 60: Eric Clapton. 

Este concierto se editaría en disco en directo a finales de ese seminal año de 1969 bajo el nombre de "Live Peace In Toronto", y es otro de esos discos que justifica que en este 2019 estemos dedicando tantos “papeles del rock” a los acontecimientos que tuvieron lugar en ese crucial año. Y es, y lo digo sin reservas, uno de los mejores discos en directo grabados en la década de los años 60.

Se me podrá aducir que a finales de los años 60 no estaba especialmente desarrollada la técnica en lo relativo a la grabación de discos en directo, y que la calidad de las grabaciones, obviamente, no estaba al nivel de lo que podemos escuchar en la actualidad. Pero, tal y como sucede en discos como "Get Year-Ya Ya's Out – The Rolling Stones In Concert", editado ya en septiembre de 1970 o en la banda sonora original de la película "Woodstock", que es en realidad un álbum en directo del festival, aún con las deficiencias sonoras inevitables, se comunica, se transmite, se siente el feeling, la pasión, la vibración que recorrió aquel escenario durante ese mítico concierto, en el que John y Yoko contaron aquella irrepetible noche aparte de con Eric Clapton, con Klaus Voorman en el bajo y con el futuro batería de Yes, Alan White, tras los tambores. Ellos configuraron lo que se dio en llamar la Plastic Ono Band, la formación que reunía a John Lennon y a su mujer con los músicos que en ese momento les acompañasen. 

La historia en torno a cómo se organizó este concierto no deja de ser peculiar: En principio este concierto se organizó como un evento de reivindicación del espíritu del rock'n'roll más clásico, tratando de poner en valor todo lo que había sido el rock'n¡roll pionero -en cierta manera, lo que fue ya entrados los 70, el "The Rock'n'Roll Show" celebrado en Londres en 1972 que llegó de hecho a ser una película- y para el que se contó en primer lugar con George Harrison, quien a última hora se negó a participar. Se llamó a Lennon como último recurso antes de cancelar el concierto, y de hecho Lennon logró proporcionar al cartel un potencial que sin duda no tenía, con la presencia de Eric Clapton.

Los promotores del Rock'n'Roll Festival de Toronto, John Brower y Kenny Walker organizaron el concierto en el Varsity Stadium con Chuck Berry, Little Richard, Jerry Lee Lewis, Fats Domino, Bo Diddley y Gene Vincent como protagonistas principales, pero también llamaron a rock'n'roll stars más contemporáneas como Alice Cooper, Chicago y The Doors. 

En lo que se refiere a la actuación de John Lennon y su Plastic Ono Band, que es lo que resultaría a la postre lo más recordado del festival, tuvo dos partes bien diferenciadas y bien distintas en cuanto a su consideración por parte de la crítica y del público. Una primera parte en la que la banda brilla con luz propia ante su magnífico “Yer Blues” -una pieza del álbum blanco de los Beatles que adquirió dimensiones de leyenda cuando la tocó en diciembre de 1968 con Mitch Mitchell de la Jimi Hendrix Experience, Keith Richards de los Stones haciendo de bajista y el propio Clapton de guitarra con el mismo Lennon en el "Rock'n'Roll Circus’"- su siempre emocionante “Give The Peace A Chance” y la que fue anunciada como su nuevo single, “Cold Turkey”, en la que Yoko Ono acapara gran parte del protagonismo, así como “Don't Worry Kyoko (Mummy's Only Looking for Her Hand in the Snow)”, que de hecho sería la cara B del single “Cold Turkey”. 

Se ha criticado por parte de determinada prensa y probablemente no sin fundamento, el hecho de que Yoko Ono y su propuesta de rock experimental, transgresor y rupturista cobrase un protagonismo dentro del álbum –obviamente la cara 2 del vinilo- que quizá no le correspondiera. Argumentación que sin desmerecer el carácter de obra maestra de este disco, comparto hasta cierto punto. 

Por favor, que no se me malinterprete. Ni soy ni he sido nunca de los que piensan que Yoko "arruinó" a John ni mató a los Beatles; John era un creador adulto, un artista creativo, dueño de sus ideas y con una voluntad y un criterio que equivocado o no, era su criterio y no el de Yoko Ono. Pensar que Yoko Ono se adueñó del cerebro de alguien como John Lennon equivaldría a considerarle como un títere en manos de una mujer manipuladora y conspiranoica -en gran medida lo mismo que se decía de Gala en relación con Salvador Dalí- y tal aseveración es falsa, irreal e injusta con ambos. Otra cosa es que evidentemente, por el amor y la admiración que John sentía por su compañera y por su afán de innovar y de incorporar al mundo del rock todo lo que hacía a ese nivel de vanguardia sonora y estética, quizá le diera un campo de juego demasiado amplio para aquellos años en los que pesar de todo, la crítica y el público del rock aún se movía en unos standards muy conservadores no en lo político, sino en lo artístico y que no entendían de ninguna manera esa transgresión sonora que John y Yoko trataban de traer al mundo del rock. Ello hace entender las críticas negativas que aparecieron en muchos medios de prensa de la época, a pesar de que el tiempo haya tratado con mucha mayor justicia a este excelente doble disco. 

No son pocos los periodistas que consideran que tras su ruptura con los Beatles John Lennon nunca encontró ni una banda ni un entorno que le permitiera demostrar más allá de momentos puntuales como “Imagine” o “Give Peace A Chance” el talento que indudablemente atesoraba y que quizá su propia psicología no le dejaba expresar. Y que tal vez por ello se marchó voluntariamente del primer plano de la actualidad del rock tras un "Shaved Fish" de 1975 que mostraba musicalmente lo que a nivel vivencial, tras la guerra contra la administración Nixon, el departamento de estado norteamericano, el gobierno británico y toda la burocracia del poder a nivel internacional, quizá quería inconscientemente comunicar que ya no tenía nada más que decir. Y se quedó en silencio en gran parte después de 1975, y no porque decidiera convertirse en un esposo-ama de casa como la máquina del mito Lennon-Ono lo vendería. No, se calló porque no tenía nada más que decir. Como tantos otros genios de su generación, su creatividad se agotó y tras su asesinato, nunca sabremos si hubiera podido resurgir de sus cenizas o no, aunque todo indicaba que cabía ser optimista ante esa posibilidad. 

Pero muchos años antes de que eso sucediera, nos dejó este gran disco en directo. Disfrútenlo.