La Región

PAPELES DEL ROCK

“Rocketman”: la agridulce historia de Elton Hercules John

El plantemiento del argumento, el tratamiento del personaje, la trama de la historia es completamente distinta, en ocasiones mejor, en ocasiones peor, pero muy distinta

"Rocketman", el bio-pic de Elton John interpretado por el actor Taron Egerton.
"Rocketman", el bio-pic de Elton John interpretado por el actor Taron Egerton.
“Rocketman”: la agridulce historia de Elton Hercules John

Desde el exitoso estreno de "Bohemian Rhapsody", pareciera que el “biopic” acerca de la vida, dramas y conflictos de las grandes estrellas del rock fuera un género cinematográfico más, cuando en realidad es un fenómeno mucho más reciente de lo que el gran público se puede imaginar y que no goza, al menos en el entorno del rock, de precedentes especialmente afortunados. 

Por citar algún ejemplo significativo, Oliver Stone, director al que admiro profundamente y autor en mi opinión de grandes obras de la historia del cine sociopolítico contemporáneo, hizo un flaco favor a la historia de los Doors con su pobre y decepcionante bio-pic sobre la banda americana, el infame ‘Stoned’, con una pésima dirección de actores, un guión mal estructurado y una visión simple y plana de un personaje tan rico para dar vida en el cine como fue el fundador de los Rolling Stones, Brian Jones, resultó un bluff en toda regla y para encontrar una cinta que se salve de la debacle, hay que remontarse a 1986, cuando "Sid And Nancy", sin resultar tampoco una maravilla del séptimo arte, al menos mostraba una historia verosímil. No entro en el "The Dirt" de Mötley Crüe porque lo siento, perdónenme mi visión talibán de este asunto, pero es que no es una película, es un telefilm para la televisión al estilo de aquellos “Estrenos TV” que se programaban los domingos por la tarde antes del partido de fútbol en TVE en la década de los 70 ¿se acuerdan?

Pues bien, tras haber visto "Rocketman", el bio-pic de Elton John, debo decir que me ha parecido a grandes rasgos una muy buena película, que en ningún momento se me ha hecho larga ni pesada y que aunque obviamente, adolece de defectos propios seguramente del espíritu aconvencional y no sometido a reglas estrictas cronológicas del que la película se envuelve en todo momento, se deja ver con agrado, crea una empatía y una complicidad con el personaje que tampoco llega a resultar empalagosa y contiene muchos detalles que a quien, como es mi caso, no solamente es admirador de Elton John como artista y compositor, sino del cine de los años 70, nos provoca una innegable y reconfortante sensación de complicidad. 

Aunque inevitablemente existe un nexo de unión, de conexión entre "Rocketman" y "Bohemian Rhapsody" al compartir sus protagonistas su condición de homosexuales, con todos los condicionantes que ello conllevaba en los años 70, son películas completamente distintas entre sí. Si alguien se acerca a una sala de cine creyendo que va a ver en "Rocketman" una nueva versión de "Bohemian Rhapsody" adaptada a la vida de Elton John, se va a llevar un chasco. El plantemiento del argumento, el tratamiento del personaje, la trama de la historia es completamente distinta, en ocasiones mejor, en ocasiones peor, pero muy distinta. 

De entrada, "Rocketman" está estructurada de manera mucho más fantasiosa, más surrealista incluso, como por otro lado no podría ser de otra forma en el caso de alguien como Elton John, con el protagonista enfrentándose a su propio yo cuando era niño, con abundancia de números y escenas propios del teatro musicales -de hecho, tengo toda la impresión de que "Rocketman" acabará siendo una obra de teatro musical- que refuerzan la atmósfera de cada uno de los episodios de su vida que se narran en la película. Impagables, y para mi al menos, los dos mejores momentos de la cinta, la supuesta explosión del éxito de Elton John en el Trobbadour de Los Angeles en 1970 haciendo “Crocodile Rock” –a pesar de que este hit se hizo popular entrados ya los 70- y el único momento, creo que inevitable en cualquier caso si se quería hacer una película con un espíritu rockero auténtico, en el que Elton John interpreta una canción que no es suya, sino de los Who, el legendario “Pinball Wizard” de "Tommy",  que el propio Elton John recreó en la película sobre la Ópera Rock compuesta por Pete Townshend y llevada a la gran pantalla por Ken Russell en 1975. 

Diré más: una de las cosas que más me han gustado de "Rocketman" ha sido comprobar que, sin duda, sus guionistas, directores y equipo de producción, vieron el "Tommy" de Ken Russell, porque hay muchos guiños, detalles e incluso coreografías directamente inspiradas en ese "Tommy", esa película que siempre reconoceré que no ha envejecido bien, pero que forma parte de la banda sonora y de la vida de mucha de la gente de mi generación, de quienes la vimos a finales de los 70… los mismos que quizá dimos por primera vez un beso a una chica con “I Guess That's Why They Call It The Blues” en el verano de 1983. 

En cuanto a la interpretación de Taron Egerton, el actor que da vida a Elton John, a mi juicio hace un muy buen trabajo, quizá en algún momento excesivamente exagerado probablemente más por indicación del director para poner más todavía el acento en el dramatismo de algunas situaciones que no lo precisaban, al menos en mi opinión -como la supuesta discusión con Bernie Taupin en el Royal Albert Hall, la charla telefónica con su madre confesándole que era gay o la escena de la sobredosis de drogas en la piscina de su mansión de California- y en donde aunque probablemente sobreactúa, bien… ¿es que toda la carrera de Elton John no es una sobreactuación en sí misma?  

Evidentemente, la vida de Elton John ha tenido más sombras y periodos oscuros que los que se narra en esta película, pero personalmente también entiendo que un personaje público de la envergadura del músico británico no quiera autoflagelarse más allá de lo estrictamente necesario en una película que tampoco pretende ser una biografía exhaustiva llevada al celuloide, sino unas memorias con las licencias que el cine permite, en cierta medida autocomplaciente -¿por qué no?- y que ofrece un retrato, un dibujo, una visión de Elton John en la que sin duda, faltan piezas del puzzle, pero que no resulta en ningún momento acaramelada, poco creíble o escorada al melodrama fácil, excepto quizá en la escena de la cena con su madre y su padrastro, la única que me sobra por lo excesivamente afectado de la interpretación de los tres actores de todo "Rocketman". 

Elton John… exagerado, histriónico, caricaturesco, a veces odioso –tardé mucho en perdonarle que dijera de Keith Richards que parecía “un mono con artritis”- pero por encima de todo, un compositor excepcional, un músico dotado de un talento extraordinario, y con toda seguridad, un ser humano mucho mejor que lo que nos deja ver el personaje, tanto en esta película como en su trayectoria musical y personal.