MÚSICA

Tomando tierra a volumen brutal

Miles de jóvenes crecieron con Barón Rojo, compraron sus discos, llenaron sus shows y los convirtieron en la banda más grande de nuestro rock

El mítico grupo español "Barón Rojo" celebrará el 40 aniversario de su formación con su vuelta a los escenarios.
El mítico grupo español "Barón Rojo" celebrará el 40 aniversario de su formación con su vuelta a los escenarios.
Tomando tierra a volumen brutal

Una de las noticias más comentadas esta pasada semana en el mundo del rock estatal ha sido el anuncio oficial de la gira de despedida de la que fuera la banda indiscutiblemente más grande del rock duro español, Barón Rojo. En el comunicado hecho público, el grupo confirma que hará durante el año 2020, coincidiendo con el 40 aniversario de su formación en 1980 una última gira tras la cual pondrán fin a su trayectoria. 

Hace ahora casi diez años, cuando publiqué mi libro biográfico sobre la historia del grupo que nos ocupa, "Barón Rojo, la leyenda del heavy metal español", (Quarentena Ediciones, 2010) titulé la introducción al libro afirmando que la historia de Barón Rojo fue la historia de un maravilloso sueño que pudo ser mucho más grandioso. Y analizando la historia de la banda, entiendo que cabe poco lugar a la duda. Para la gente más joven, para el mundo milennial, incluso para los que en ese tramo generacional son aficionados al heavy metal y el nombre de Barón Rojo les es lejano, hay que recordar y reivindicar la gran contribución que hicieron en los años 80 a la música española en general y al rock en particular. 

Barón Rojo fue un grupo en el que se unieron por un lado dos guitarristas y compositores de larga trayectoria en el rock español en los heroicos años 70, los hermanos Carlos y Armando de Castro, alumnos privilegiados de la escuela más clásica de lo que hasta entonces se llamaba no tanto heavy metal sino hard rock –Black Sabbath, Deep Purple, Led Zeppelin, Free- y por otro, Hermes Calabria, batería uruguayo afincado en Madrid, con la técnica, la fuerza y el estilo que imprime el rock sinfónico que Hermes desarrolló durante sus años en Psiglo, legendario grupo de su país natal junto a otro cantante, bajista y compositor que tenía un bagaje musical mucho más heterogéneo y que además de haber formado parte de uno de los grandes grupos del rock español como Módulos, había tenido su propia carrera en solitario.

Nos referimos a José Luis Campuzano, Sherpa, que junto a su mujer, la poeta Carolina Cortés, fue artífice de las letras más inspiradas y hermosas que no solamente se escribieron para Barón Rojo, sino para el rock español en su sentido más amplio. 
Estas cuatro personalidades dieron forma, combinando sus diferentes capacidades, a un grupo que desde su primer disco logró tocar la fibra sensible de una generación que en esos comienzos de la década de los 80 empezaba a vivir sus primeros años de libertad, que sentía y vivía el rock y su mensaje de rebeldía y cambio como algo plenamente inherente a su forma de ser y a su forma de vida. Los Barón Rojo de “Con botas sucias”, “Larga vida al rock'n'roll”, “Resistiré” o “Concierto para ellos” en 1981-82, los años en los que sobre todo en Inglaterra el heavy metal dominaba la escena del rock -Judas Priest, Iron Maiden, Saxon, Girlschool, Motörhead, etc.- eran para todos aquellos jóvenes energía, intensidad, rebeldía, rock fuerte disparado a toda potencia con riffs de guitarra, bases de ritmo y voces incendiarias desde las torres de marshalls que coronaban sus escenarios. Pero eran también el sentimiento, la reflexión y la sensibilidad de canciones como “Siempre estás allí”, “Se escapa el tiempo” o “Hijos de Caín”. 

Ahí estuvo la clave de su éxito masivo, de lograr discos de oro y de platino, de tener un poder de convocatoria absoluto y de ser el primer grupo de rock español que rompió fronteras; desde el mítico festival de Reading en Inglaterra en 1982 midiéndose a los mismísimos Iron Maiden a sus históricas giras por América Latina, siendo los primeros en llevar el rock español a aquellas latitudes. Poco importaba que los medios de comunicación como Radio 3, El País o RTVE les vetaran e ignorasen, como hicieron injustamente -ahora empiezan a darse cuenta de su sectario error, si no me creen lean a Diego A. Manrique- con todo el rock duro y urbano de nuestro país. Miles de jóvenes crecieron con Barón Rojo, compraron sus discos, llenaron sus shows y los convirtieron en la banda más grande de nuestro rock. 

Sin embargo y tristemente, cuando a finales de los 80 su momento de gloria pasó, inteligentemente a mi juicio, Sherpa y Hermes quisieron dejar la aventura antes de que un nombre que tanto había significado entrase en decadencia absoluta. Pero los hermanos de Castro se obstinaron en seguir y ahí llegó la ruptura. 

A partir de entonces, el Barón ya nunca remontó el vuelo; sin Sherpa, Hermes y Carolina, el nivel medio de los discos del grupo descendió a niveles bajísimos, su popularidad ya nunca fue la de antes, las diferentes formaciones que se sucedieron nunca llegaron a revivir los buenos tiempos de la banda e incluso en los últimos tiempos, muchos vivimos con amargura como hasta se les abucheaba, como sucedió en el Rocktiembre 2014. Tan solo en el breve periodo en el que la auténtica formación de Barón Rojo se recompuso para la gira XXX Aniversario el grupo sí volvió a los grandes escenarios, pero tristemente aquello no pudo tener continuidad; demasiadas heridas estaban aún abiertas.

El anuncio de esta gira de despedida por tanto a muchos no les ha cogido de sorpresa. En las redes sociales incluso muchos fans han asegurado que prefieren que el grupo no siga arrastrándose por los escenarios. Ahora bien: es evidente que si en esta despedida Barón Rojo volvieran a ser Barón Rojo, es decir, volvieran esta vez sin rencores ni recelos Carlos, Armando, Sherpa y Hermes, esta sí sería una gira de despedida que pondría al grupo al menos en este momento final en el lugar que le corresponde con dignidad por su historia y por su prestigio. Una gira que les devolvería a los grandes escenarios reviviendo la gran historia que protagonizaron y que si es realmente de despedida, borraría ese amargo recuerdo de los tristes últimos años del grupo. Diré más: dado el talante conciliador que Sherpa ha mostrado en unas declaraciones recientes y otras señales que no es difícil leer, me atrevería a afirmar que quizá esa reunión ahora se esté negociando entre bastidores. Aún quedan muchos meses y todo puede pasar, pero creo que si son inteligentes, en esa gira de despedida veremos al auténtico Barón Rojo en los escenarios. Se admiten apuestas…