Deporte local

Agua y viento, la mezcla perfecta

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Agua y viento, la mezcla perfecta

Castrelo de Miño acogió una nueva edición de la Copa Diputación de windsurf, donde 25 regatistas lucharon por el triunfo en las diferentes clases

Un año más, el embalse de Castrelo de Miño fue la sede de la Copa Diputación de windsurf y se convirtió en el epicentro de la modalidad en Galicia. Allí se juntaron los mejores regatistas a nivel autonómico, incluso los hubo llegados desde otros puntos de España.

La Copa Diputación, organizada por el Club Náutico Castrelo de Miño, duró dos jornadas y se pudo desarrollar con total normalidad al contar con el viento. Tanto el viernes como ayer se disputaron tres mangas, tras las cuáles se realizó una media de las diferentes pruebas para dilucidar la clasificación general de la competición.

La copa estuvo dividida es varias clases, aunque sobre todas ellas sobresalió la Fórmula Foil, donde se dieron cita 12 participantes, siendo la victoria para Marcos Fernández del Limens W&S . 

Las otras disciplinas que formaron parte de la competición fueron la Fórmula Windsurf y Raceboard, en sénior; y la Escuela y Techno 293, dividida en sub-15 y sub-17, para categoría base.

En Fórmula Windsurf, Nacho Iglesias, del Castrelo de Miño, logró el triunfo. Mientras que en Raceboard, el más rápido fue Juan Portela (Catro Ventos de Ribeira).


Techno 293


En categoría base, en la clase Escuela, el triunfo se lo llevó Kevin Gallego del Rodeira de Cangas. 

Además, en Techno 293 sub-15, Diego Roca (Rodeira) se llevó el gato al agua. Por último, Pedro Cordeiro del Náutico Cangas fue el vencedor en sub-17.

Finalmente, participaron 25 regatistas, siendo el club ourensano el que tuvo mayor representación con seis. Además, también tomaron parte en las aguas de Castrelo de Miño otros clubes llegados desde diferentes puntos de Galicia como el Club Náutico Cangas, Club Náutico Rodeira, Limens W&S y el Catro Ventos de Ribeira.

En cumplimiento del protocolo sanitario por el covid-19, la organización puso especial atención en toda la actividad a realizar en tierra durante el evento. Entre las medidas adoptadas destacaron los espacios delimitados para salir al agua, puntos para la preparación del material y una zona de desinfección al alcance de todos los participantes en las regatas. Hay que tener en cuenta que la vela es un deporte en el que no hay contacto personal, pues cada regatista navega en su embarcación, o en un puesto concreto de la misma, por lo que fácilmente se puede evitar entrar en contacto con los demás. 

Buenas sensaciones en una competición que ya es una referencia en el calendario gallego.