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El Arenteiro se lleva la victoria sufriendo

Dos claras ocasiones malogradas al final del partido privaron al Nogueira del empate

El capitán y delantero del Nogueira Oli salta a por un balón con Marcos Sotelo (JOSÉ PAZ)
El capitán y delantero del Nogueira Oli salta a por un balón con Marcos Sotelo (JOSÉ PAZ)
El Arenteiro se lleva la victoria sufriendo

El Arenteiro logró llevarse los tres puntos de Luintra en un partido en el que fue mejor en la primera parte pero que al final acabó pidiendo la hora ante las embestidas del equipo local, que tuvo dos ocasiones muy claras para lograr el empate en los minutos finales.

El Nogueira, que en los prolegómenos del encuentro recibió la Copa de campeón de liga de la pasada temporada, salió muy nervioso en la parcela defensiva. Y a los tres minutos una internada por banda de Marcos Sotelo sirvió para poner por delante a los carballiñeses.

Este gol asentó más a los visitantes que atestaron el segundo cuando el Nogueira todavía no se había repuesto del primer golpe. Fue una falta al borde del área que lanzó con fuerza Dani Arbo y que tras pegar en un defensa se coló en la portería de un desesperado Borja que no daba crédito.

Apenás se llevaba un cuarto de hora y parecía que el derbi estaba resuelto. Pero del fútbol no tiene lógica y con el Arenteiro dejándose ir y el Nogueira suspirando por el descanso apenas hubo más ocasiones.

La segunda parte fue otra historia. Los de Luintra salieron encorajinados. A los tres minutos, un penalti de Pana a Oliveira hacía pensar que los de Fran Justo podían meterse en el partido. Pero el delantero local Javi Ramos estrelló el lanzamiento contra el larguero del meta Pachi. Pese a este revés, y que a los 63 minutos el defensa Carra dejó a su equipo con diez. No se vino abajo un Nogueira que seguía buscando un gol que le metiera en el partido.

Por su parte el Arenteiro cada vez iba perdiendo fuelle y no inquietaba la portería local. Y llegó el primer gol local. Fue en un saque de esquina que Oli controló en el área y cedió para que Omar, de tiro raso, batiera a Pachi. Quedaba todavía tiempo y la parroquia local soñó con un posible empate.



El Nogueira perdonó

Y lo tuvo por dos veces. La primera en el 88, cuando un buen centro lo remató Guille fuera con toda la portería libre. La segunda, de Oli en el 90 cuando controló en el área y mandó fuera. Era la última opción de un Nogueira que por empuje, coraje y entrega mereció más.