Deporte local

Un chapuzón en el exilio

Deporte local

Un chapuzón en el exilio

La ausencia de piscinas abiertas en la ciudad obliga al Club Natación Pabellón a desplazarse a Castrelo de Miño para al menos "recuperar sensaciones"

Que aquí no hay playa, además del título de una canción de finales de los 80, es una obviedad desde tiempos inmemoriales, pero ahora además tampoco hay piscina. Bueno, sí las hay, pero no para ser utilizadas por el equipo de competición del Club Natación Pabellón. Las obras de reforma integral en el Pavillón dos Remedios le han obligado a hacer la maleta para darse un chapuzón en el exilio. La ausencia de piscinas abiertas en la ciudad le hacen desplazarse a Castrelo de Miño para "matar el gusanillo" y al menos "no perder sensaciones". En pleno tránsito hacia la "nueva normalidad", la desescalada todavía no llega para el club pabellonista.

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Tres días a la semana, siempre que las tormentas lo permitan, por grupos de edades y de hasta 15 personas (a partir del lunes, ya en fase 3, podrían ser 20), los técnicos y deportistas del Natación Pabellón se dirigen al Parque Náutico no para entrenar, sino para disfrutar de su deporte. "No es más que una quedada de amigos para dar unas brazadas, no es un entrenamiento. Sí hay un objetivo, que es el de recuperar sensaciones, porque después de más de dos meses sin meternos en el agua sensaciones pocas quedan", lamenta Alberto Taboada, entrenador del grupo de infantiles pabellonista.

Hablando de sensaciones, "el entrenador de Michael Phelps (nadador estadounidense y deportista olímpico más laureado, con 28 medallas), obligaba a su pupilo a entrenar seis días a la semana porque decía que un día sin nadar suponía dos de trabajo para recuperar el estado inicial. Y eso para un profesional. Nosotros, que llevamos desde mediados de marzo sin hacer nada, si empezásemos ahora en serio la temporada 2020-21 no alcanzaríamos la forma hasta el mes de diciembre", añade Taboada.

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"Esto nos sirve para mantenernos activos, por si a partir de septiembre hay opción de recuperar los entrenamientos", añade el entrenador pabellonista, que prefiere no oír hablar de competición y al que le tocó ejercer de psicólogo cuando empezó el confinamiento. "Aquel fin de semana nos íbamos al Campeonato de España y para los chavales, que se lo habían currado un montón logrando las marcas mínimas, fue muy frustrante. Tocó animarlos para sacarles el pesimismo. Ahora, está todo suspendido. Podría haber algo de aguas abiertas, pero es una modalidad que no todos realizan y además sigue el miedo al contagio. Hemos empezado a hacer algo para que este no sea un año perdido y porque sabemos que la natación es algo más que competición", remarca el técnico.


No es el Mediterráneo, pero casi


¿Por qué Castrelo? Muy sencillo, además de las instalaciones y el verde porque es el Mediterráneo de los embalses ourensanos. "En Velle, la temperatura del agua estos días era de 15 grados y en Castrelo supera los 20. Incluso tiene una zona verde muy buena. Solo tiene un inconveniente, que es una zona muy abierta y cuando da el aire nadar se hace incómodo", reconoce.


Regreso a casa ¿en julio?


La imposibilidad de utilizar los vasos de Os Remedios es independiente a la llegada de la pandemia. Es más, "el hecho de no estar abierto al público debería permitir acelerar las obras en la zona de las piscinas, porque inicialmente estaban previstas las actuaciones con el recinto abierto, lo que siempre supone un contratiempo añadido. Para nosotros, y en condiciones normales, esta obra llegaría en el peor momento y era algo que nos tenía muy preocupados. Estábamos en plena preparación para el Campeonato de España y para los Autonómicos, y después toda la temporada de verano. Se supone que el 1 de junio estaría todo preparado para volver,pero habrá que ver además la evolución de la pandemia. Lo que está claro es que en cuanto podamos tirarnos a nuestra piscina lo haremos", finaliza Taboada.

Por el momento, a falta de la Rosario Dueñas y la Pedro Escudero, bien vale Castrelo. Aquí no hay playa, pero está la ría do Ribeiro.