Deporte local

El fútbol dejó de ser el rey

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El fútbol dejó de ser el rey

Los jugadores del Ourense CF Renan, Murilo, Willian, Cassio y Michael Colie cuentan como llevan la cuarentena y lo que echan de menos a sus familias

Viernes 3 de abril. Lo que podría ser un día cualquiera de su vida rutinaria ha dado la vuelta como un calcetín. Su pasión y su modo de vida, el fútbol, se ha ido al garete sin contarlo y sin saber cuándo volverá.

Cerca del mediodía en un piso de la Avenida de las Caldas, en el barrio de A Ponte, tres jugadores brasileños del Ourense CF atienden la llamada de La Región. Un viernes cualquiera tendrían la cabeza en el partido del fin de semana. En esta ocasión, curiosamente de fútbol, es de lo que menos hablan.

El primero en atender el teléfono es Renan Zanelli, el más veterano de los tres y que más experiencia tiene de lo que es estar fuera de casa. Lleva varios años en Europa y está más acostumbrado a ser, un poco nómada para intentar conseguir su sueño de triunfar en el complicado mundo del balompié. Metido en la rutina diaria nos cuenta que "se hace un poco duro y pesado. Por eso lo más importante es tener paciencia y seguir a rajatabla las indicaciones, ya que la salud es lo primero y más importante". Su familia esta en Brasil y  "de momento bien, aunque allí van un poco por detrás de España y ya veremos como lo van llevando".

WhatsApp Image 2020-04-03 at 17.29.39Se le nota buen humor y lo reconoce. "La calle no la tocamos salvo para ir al mercado y lo menos posible. Además nos turnamos y va uno cada vez". En esta tercera semana de confinamiento, aunque cada uno hace un poco su vida, intentan llevarlo lo mejor que pueden. Renan se atreve a decir que es "el que mejor cocina" y nos cuenta que "un par de días a la semana hago la comida yo para los tres. El resto de días comemos de forma individual y cada uno prepara la suya".

Una de las recomendaciones más universales es no caer en la monotonía y marcarse tareas para cada día. Ellos también intentan que así sea. Renan nos cuenta como son sus días, en los que reconoce que no tiene mucho tiempo para aburrirse. "Me gusta levantarme temprano, normalmente a las ocho y media. Me preparo el desayuno y después me leo las noticias para saber lo que está pasando, tanto en España como en Brasil". A continuación toca ordenador ya que "estaba sacando el título de entrenador y ahora lo sigo haciendo pero on-line. Después toca hacer la comida, un poco de descanso, ver una serie y a las cinco toca ponerse a entrenar. A la noche un poco de charla, algún video juego y a dormir. Es la rutina diaria con algún cambio, pero no muchos". 

El "pequeño" y el "papá"

El pequeño de esta familia es Willian, que tiene 20 años y es la primera vez que está fuera de Brasil. "Estamos viviendo una situación muy complicada. Tengo a toda la familia en Brasil y hablo mucho con ellos y por suerte están todos bien. Para mí tener ese contacto es algo que me hace mucho bien". Su día a día no es muy diferente al de Renan: "Entre los entrenamientos, la Play, películas, videos y llamadas vamos pasando los días" y un detalle que no quiere dejar pasar por alto, "poder estar los tres juntos es algo que nos anima mucho. Sólo el poder tener con quién hablar ya es muy importante".

El tercer compañero de piso es Murilo, también brasileño, aunque con nacionalidad portuguesa, por su abuela. Reconoce que le está costando llevarlo ya que "se hace un poco aburrido y Willian y yo lo llevamos peor". ¿El motivo? Willian es muy joven y es la primera vez que sale de casa y yo tengo un hijo (Lorenzo, de 4 años) y aunque hablo con él todos los días lo hecho mucho de menos. Pero teniendo claro que es muy necesario seguir las recomendaciones. Y salidas las justas, aunque a las ocho sí que salimos a aplaudir, pero al balcón".

Terminan con una opinión unificada: "La salud es lo primero, y aunque la temporada esta siendo muy buena, pasó a segundo plano". 

Las redes sociales le valen a Cassio para hacerse empresario
Cassio Luis Moraes de Goes también se ha iniciado en el mundo empresarial. Junto con su madre, que reside en Brasil, ha montado una tienda on-line dónde vende espinilleras personalizadas. "Vamos poco a poco, ya que existen ya muchas. Yo gestiono la página y mi madre las hace". Y de paso le vale a él "para  estar mucho tiempo ocupado. Yo las preparo en el ordenador por medio de photoshop, las personalizamos con la foto que quieran  y se las mando a mi madre que es la que las fabrica".
Por el momento tiene pocos clientes, pero espera seguir creciendo poco a poco. "En el equipo las tienen los jugadores brasileños e Iker Revuelta, aunque cada vez se interesa más gente".
El peor problema que tiene es que "nos cuesta mucho el transporte para poder traerlas, por eso aprovechamos viajes de amigos. En Navidades vino la novia de Willian y las trajo. En otro viaje traeremos más".
Esta actividad propicia que Cassio sea el que menos prisa tenga en levantarse: "Como tenemos cinco horas de diferencia con Brasil estoy hasta tarde hablando y me acuesto tarde, pero sobre todo ahora que estoy todo el día en casa me llega el tiempo para todo, es cuestión de organizarse". Por la mañana, luego de desayunar "me pongo a entrenar, yo prefiero hacerlo de mañana antes de comer. Y después a seguir la rutina diaria". En casa, como todos. 

"Nos debe hacer reflexionar"

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A 200 metros de sus compañeros, también en el barrio pontino, se encuentran en otro piso Cassio y Michel Colie. Compartían vivienda con el delantero Pibe, pero como tiene a toda su familia en Cambados, cuando comenzó todo decidió pasar la cuarentena con los suyos.

Cassio es el veterano y el que más experiencia tiene. Defendió la camisetas del Barco, Arenteiro y ahora pertenece al Ourense CF. También echa de menos la familia que está toda "en Brasil. La mayoría en San Roque, en el estado de San Paulo, y mi hermano en Salvador de Bahía. De momento están todos bien, aunque allí van con más retraso a lo que tenemos aquí ". 
Y un pensamiento que hace en voz alta, "nadie soñó nunca que podía pasar esto. Es algo surrealista y que nos debe hacer reflexionar lo poco que somos y que en la vida no todo es dinero ni tener poder".
Convive con Colie, que llega del mercado, de hacer la compra mientras nos despedimos de Cassio. El guineano también reconoce que "esto está siendo difícil para nosotros y para todo el mundo, pero solo se puede ayudar quedándonos en casa, es lo que todos tenemos que hacer sin duda ninguna".