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“Los padres son todavía peores"

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“Los padres son todavía peores"

El fútbol base ourensano vuelve a ser protagonista de episodios vergonzantes

Insultos, faltas de respecto o incluso agresiones que adquieren otra dimensión cuando están implicado los niños. El fútbol base es protagonista recurrente de episodios vergonzantes. En Ourense, sin ir más lejos, el pasado domingo.

"Algo que ayudó a normalizar la situación es que ahora los chavales pueden arbitrar y jugar a la vez. Hay niños que están arbitrando y al día siguiente les toca jugar. Antes si eras jugador no podías arbitrar y al revés". Es lo único positivo que encuentran los árbitros en una conversación que cuando se enfoca en el fútbol base todavía empeora el panorama: "Los padres son peores que los aficionados en general. Cuanto más pequeño es el niño más insoportables son los padres. En el fútbol base algunos padres pierden totalmente los papeles y no se dan cuenta que tienen al niño ahí escuchándolo todo".

Situaciones incomprensibles: "Me ha pasado de ver a niños llorando porque se ponen nerviosos al ver que su padre o su madre están así de alterados y tener que acercarme al entrenador del equipo a pedirle que por favor haga algo para calmar a ese señor. Pero claro, es el padre y parece que puede hacer lo que le da la gana". Y otros casos: "Niños que están jugando tan tranquilos y revolucionarse totalmente cuando escuchan gritar a sus padres. Los escuchan gritar y de golpe el niño se ve con la capacidad de gritarte él también cuando hasta ese momento estaba tan normal". 

Incluso hay otra perspectiva: "Hay árbitros que son muy pequeños y algunos entrenadores o aficionados creen que es más fácilmente manipulable. Creen que si le empiezan a reclamar todas las faltas o los penaltis se van a condicionar y les van a favorecer". Sin clemencia: "La edad no importa. Al árbitro lo insultan igual tenga 12 años o tenga 40. Te insultan igual".

Igual que señalan lo negativo con dureza no les cuesta elogiar ejemplos que se encuentra en los más de 100 partido que dirigen los arbitros ourensanos cada fin de semana: "Hay un club que me llama la atención. La Purísima tiene un trato a sus jugadores que nunca había visto. No le chillan a ningún jugador y no escuchas una palabra más alta que otra. Juegan todos. Entran  y salen y no hay ningún problema con los niños. Luego preguntas y te dicen que es lo mismo en los equipos de fútbol que con los entrenadores de atletismo del colegio". Un ejemplo. Una reflexión obligatoria que llame la atención.

El arbitraje femenino

Las árbitras no se libran tampoco. En Ourense son diez las que están adscritas al colegio provincial y hablan desde experiencias personales retrógadas: "A veces se cortan un poco con algunos comentarios, pero cuando vas como juez de línea tienes que escuchar que si tienes buenas pierdas, que tienes muy buen cuerpo o no. Y eso es habitual en cada campo. Cuando estás en la banda, cerca de la gente, escuchas de todo. Es mejor no escuchar". Y ahí llega otro matiz: "Sinceramente creo que con nosotras son incluso peores las mujeres que los hombres. En vez de sentirse orgullosas o defenderte porque estás en un campo de fútbol con 22 jugadores y estás dirigiendo el partido escuchas que 'no vales para eso', que 'dejes de arbitrar y te dediques a otra cosa' y frases peores. Y la mayoría de las veces son mujeres las que nos atacan". Una reflexión penosa: "El insulto aquí sí que es igualitario. Aquí no discriminan".

Su caso resume toda una problemática que engloba a equipos, aficionados y árbitros, aunque muchos se olviden de que "todos somos personas". Recuerda como "en mi debut en Fútbol-8 al acabar el partido me vino el delegado de campo tan tranquilo al vestuario a decir que si fuera él lo dejaría, que eso no era para mí". 

Cuando lo cuenta todavía se nota la emoción de una árbitra que por fortuna no hizo caso y sigue adelante impulsada por la pasión y esperando a que algún día el miedo en los árbitros sea historia en un deporte que cada vez irá arrinconando más a los que estas páginas dejan retratados.