Deporte local

Romero, una vida alrededor del balón

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Romero, una vida alrededor del balón

El entrenador que ha logrado ganar más Copas Diputación pasa sus días analizando la pandemia, echando de menos la pesca y deseando volver a ver fútbol

Han pasado muchísimos años desde que Francisco Romero echó raíces en Ourense procedente de Rianxo. Aquí vivió los días más felices como jugador y posteriormente sentado en los banquillos.

Club Deportivo Ourense no se había equivocado a la hora de ficharlo. "Jugaba en el Vista Alegre donde me habían ido a ver varios partidos y también jugando para la selección de Santiago enfrentándome a la de Ourense. De esa etapa como jugador coincidí con los hermanos Escudero, Balugo, Prol, con quienes más tarde pasé al fútbol sala en aquel Don Manuel. Ahí el presidente del Academia Postal, Paco Nóvoa, me fichó, empezando en la categoría provincial y escalando hasta la División de Honor".

Tuvo su oportunidad en la selección gallega, siendo el único de Ourense, "ya que el resto de los jugadores eran de aquel Chaston, tan famoso entonces como el Interviú".

Su debilidad era el fútbol y aún jugando en el CD Ourense hizo sus primeras incursiones como entrenador. "Fue casualidad y raro. Escudero empezó a entrenar al Galaico y un poco engañado me llevó a las oficinas del club en la calle doctor Marañón, donde acabó convenciéndome para coger a los juveniles de primer año. Tuvimos la suerte de subir a Liga Gallega con jugadores como Peluso, Babarro, Fabián, Vicente, que luego marchó al Sporting de Gijón y por abajo estaba el malogrado Juan Temes".

"Desaparecer CD Ourense fue un desastre. Aún hoy, la gente me pregunta cual es el Ourense de los dos equipos. Si la afición no lo sabe es que no participa mucho".

Fue el comienzo en los banquillos de un técnico ganador como así lo demuestran las ligas ganadas con el Peroxa, el Sporting Amoeiro, el Polígono y el Ourense B. "Me salió bien lo del Galaico y al año siguiente, para mi sorpresa, vino el presidente del Peroxa y, a través de Remigio, me ficharon cuando en un primer momento pensé que era para jugar. Ascendimos a Primera Regional donde ganamos la liga y perdimos la final de Copa en los penaltis ante el Viana, pero en la  siguiente temporada hubo doblete. Son circunstancias y conocía bien a los jugadores, algunos vinieron porque les apetecía como entrenaba y otros porque se les pegaba bien".

De las cinco finales coperas, la que se le atragantó fue la primera que disputó como entrenador. "Me dolió perderla y por penaltis ante un Viana que también era un equipazo, con jugadores de la zona de Ponferrada. La Copa siempre me gustó al ser un torneo por eliminatorias donde juegas con el resultado, como en aquella en la que dejamos en el camino al Allariz de Pepe Vilachá".


CD Ourense


Romerito, como cariñosamente se lo conoce y que ahora agradece "porque ya vamos para viejos " (risas) no duda en afirmar que CD Ourense fue el mejor equipo que entrenó. "Empecé en los últimos partidos en Segunda B tras la marcha de Manolo Tomé donde ganamos dos y empatamos uno, y ya en Tercera División era otro equipo".

Por sus manos pasaría, más tarde, la última gran hornada de jugadores en aquel intratable Ourense B que en la campaña 05-06 regresaba a la Preferente y levantaba una Copa Diputación. "En aquel filial tuvo mucho que ver Jorge Regal. Conocía bien el Pabellón y las canteras, trayendo muy buenos jugadores, donde algunos de ellos llegaron a entrenar con Milo Abelleira".

La ligazón de Romerito con CD Ourense fue tanta que la desaparición del club le impactó: "Si vivo en Ourense es por el fútbol y es que antes de venir a esta ciudad al club se lo conocía como el Madrid de Segunda B, con jugadores como Somoza, Casimiro, Antonio, Ochoa...".

Sobre el sino del club tiene su propia valoración: "Creo que todo vino a raíz del grupo Bahía que nos dejó tocados. Sabía de los sueldos que se cobraban de aquellas porque era muy amigo de Quique Estebaranz, con quién todos los lunes íbamos al curso de entrenador en A Coruña, donde además me contó muchas historias como cuando jugaba  en el Tenerife e impidieron que el Real Madrid ganara la liga, al punto que el Barça los invitó a jugar el Trofeo Joan Gamper".

Con el paso de los años, el entrenador reflexiona. "Es una provincia grande, pero no hay muchas empresas y más o menos se vive de la construcción. De todas formas, merece estar más arriba porque el Ourense era muy querido y admirado por donde fuéramos. El desaparecer fue un desastre, aunque ahora lo está intentando la UDO, pero es difícil. Aún hoy, la gente me pregunta cual es el Ourense de los dos. Si la afición no lo sabe es que no participa mucho".


Las partidas en el Maribor


En la actualidad sigue al tanto de los equipos de la provincia, aunque recuerda con nostalgia las interminables partidas en el bar Maribor (risas). "Las echo de menos porque además hablábamos de futbol, pero hace más de cinco años que abandoné aquellas partidas, sin embargo participo esporádicamente en una liga de mus".

La última vez que Romerito estuvo en un banquillo (Maside) fue hace dos años: "Sólo aportaba mi carné de entrenador al no tenerlo Fernando, que era quién daba las instrucciones. Luego llegó el momento que me gustaba más la libertad del domingo, ir al pádel que sigo practicando durante la semana. Después de 25 años seguidos me saturé un poco como entrenador".


El coronavirus


Esperando volver a pescar, otra de sus aficiones, la actual pandemia "creo que nos cambió a todos la forma de ver las cosas. La salud, hasta que la pierdes no te das cuenta que la tienes y a veces no valoras lo que puedes hacer todos los días hasta que pasa. Este fue un golpe muy duro y después de 60 días confinados nunca en mi vida salía a correr o andar, incluso me gusta mucho la pesca. Al quitarte tantas cosas parecía que estás casi en una cárcel, donde estás oyendo que amigos tuyos están enfermos u otros que se están muriendo".

En momento complicados la fe es un recurso habitual: "Soy creyente a mi manera, pero sí creo en ciertas cosas, aunque no vaya a misa. Los deportistas, además de ser supersticiosos, también somos creyentes".