La Región

FÚTBOL

El Celta convence y gana

Sumó los primeros tres puntos tras superar al Valencia en Balaídos (1-0) con un partido convincente en el que decidió un gol de Toro Fernández. Aidoo, Mina y Mallo debutaron este curso
Aspas felicita a Toro Fernández tras el gol del uruguayo, que es celebrado enérgicamente por Aidoo.
Aspas felicita a Toro Fernández tras el gol del uruguayo, que es celebrado enérgicamente por Aidoo.
El Celta convence y gana

Con tres puntos, todo se ve mucho mejor. Y si incluso hay más argumentos para la tranquilidad, todavía mejor. El Celta fuer ayer un equipo convincente ante un rival de entidad como el Valencia. Jugó, sufrió, se equivocó pero no cejó en su empeño y su intensidad. Para, al final, lograr una victoria que vale mucho en un inicio de temporada muy exigente.

Todo duelo tiene dos planteamientos que, sobre el papel, tienen aire de pefección. El estudio pormenorizado del rival y de las propias fuerzas paren dos diseños de partido, uno por bando, que pueden, incluso, ser coincidentes. El fútbol que descodifica Fran Escribá en su cabeza es similar al que pergeña Marcelino García Toral en la suya. El tan manido dibujo 4-4-2 que permite ocupar el campo a lo ancho para sentir que la horma no aprieta. La seguridad antes que la aventura.  La consistencia como caldo de cultivo de la calidad e, incluso, de la genialidad. Que la inspiración futbolística te pille trabajando.

Dos proyectos similares también en otra cuestión: hacer deshaciendo. Es decir, que no pasa nada, incluso es conveniente, que el primer paso de tu ataque sea un error ajeno que a ti te permita robar. Siempre y cuando ese error, claro está, te pille trabajando. El robo como  espoleta del ataque es un arte que domina el Valencia pero que a este Celta de calidad y velocidad en punta le encantaría dominar.

La práctica no siempre simpatiza con la teoría. De hecho, la alegría suele ir por bandos. De inicio, ayer la sonrisa surgió en el rictus del Celta. Tenía el balón e imprimía intensidad en el centro del campo. No había espacios que quedasen a la espalda que supusiesen una preocupación porque el Valencia vivía en su campo y, lo que es más importante, no hallaba el camino hacia el contragolpe, su arma predilecta. En tal situación, Lobotka mandaba. Robaba a base de intensidad y distribuía o conducía cuando el balón le llegaba. Las sensaciones eran buenas y se concretaron poco antes del cuarto de hora. Intensidad para roba de Brais en propio campo, clarividencia para salir con balón de Kevin, aparición de Aspas al borde del área desencadenando la jugada con un recorte y apertura a banda, Denis recibiendo y sopensando pases y Toro redondeándolo todo: desmarque dentro-fuera y toque de espuela para marcar.

La belleza y efectividad de la acción animó a las tropas. Las que estaban sobre el césped y las de la grada. Se estaba siendo mejor que el Valencia y el marcador sonreía. El plan de Escribá salía bien, mientras que el de Marcelino no salía mal. Cuestión de matices y, sobre todo, de intensidad en la propuesta. Para adornar ese gran inicio faltó que Aspas acertase ante Gabriel Paulista en una clara ocasión dentro del área che.
Precisamente un problema físico del central valencianista que detuvo el juego mediada la primera mitad varió el fútbol. Porque comenzaron a aparecer desde las bandas del Valencia tanto Guedes como Wass, el primero más por fuera y el segundo más por dentro. El Celta, por primera vez, sufría en defensa, cuestión futbolística que sabe que no domina y que rompió la calma con la que estaba jugando. 

Una jugada entre los ayer dos hombres de banda del Valencia terminó con un remate a bocajarro del excéltico Wass que se topó con una extraordinaria parada de Rubén Blanco. Un minuto después, otra aparición del danés, esta vez entre líneas, propició una llegada de Gameiro, pero su centro no encontró rematador. El partido era otro pero el Celta no estaba dispuesto a dejarse llevar, como sucedió en algunos minutos de la primera jornada ante el Real Madrid. Aguantó el chaparrón sin empaparse y justo antes del descanso asustó con un cabezazo alto de Aspas a centro de Olaza.

Ese regreso al control celeste se mantuvo en el inicio de la segunda parte porque el Valencia no encontraba caminos hacia Rubén. Los buscó en el banquillo su entrenador con tres cambios en cinco minutos llegados a la hora de juego. Rodrigo y Ferrán aparecieron para multiplicar los ataques ches. Y hubo que sufrir porque Aspas no acertó en otra ocasión propiciada por un pase de Denis, una sociedad que apunta a dar enormes alegrías este curso.

Llegaron entonces los refuerzos celestes, con Mina y Pape para dar oxígeno. Se sufrió con las llegadas de un Valencia volcada mientras se intentaba aprovechar esa tendencia ofensiva de los visitantes para hacer daño. Denis estuvo a punto de marcar, pero se encontró con un enorme Cillesem que, tras un par de acciones en las que el balón rondó demasiado libre el área celeste, en el descuento le detuvo también un penalti. Faltó ese segundo gol, pero el Celta demostró tener hechuras como para plantar cara a cualquiera. Y suma tres puntos en un calendario exigente de salida.