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Manuel Ayllón: ’Goya no pinta, él es la pintura’

’La España de Goya y la duquesa de Alba’ es el sugerente título de la ponencia con la que el arquitecto y escritor Manuel Ayllón participa hoy en el Foro La Región.
Manuel Ayllón: ’Goya no pinta, él es la pintura’
¿Fue Goya socio de Godoy?, ¿murió asesinada Cayetana de Alba?, ¿por qué la policía de Carlos III persiguió a Goya?... El libro el ’Enigma de Goya’ es una de las últimas publicaciones del arquitecto y escritor Manuel Ayllón, que hoy estará en Ourense para participar en el Foro La Región, donde disertará sobre estos y otros interrogantes detrás de los cuales se desvela una ’apasionante’ vida del pintor aragonés. Es, asimismo, una forma de conocer la otra cara de la importancia que tuvo Francisco de Goya y Lucientes. De todo ello hablará a partir de las ocho y cuarto de la tarde en el Centro Cultural da Deputación.

¿Qué hay detrás del sugerente título de una ponencia que pone sobre la mesa la España de Goya y la duquesa de Alba? T

odo el discurso es un tránsito de mi novela histórica ’El enigma de Goya’. Yo soy arquitecto de profesión y como tal estoy muy relacionado con los temas de historia del arte, materia en la que incluso he sido profesor. Goya siempre me ha interesado, pero no en su vertiente pictórica.

¿Por qué Goya? ¿Qué atractivo encierra su vida para que se fije en su figura más allá de su importancia como pintor?

A parte de su don como pintor, hay dos cosas en la vida de este aragonés que son especialmente atractivas. En su vida pública, destaca su fortísima implicación con su tiempo, está metido en todos los enredos que se cuecen en su época. Y en su aspecto privado, fue un pintor de la vida de mercaderes, pero no de sentimiento. Sus verdaderos intereses están en otro aspecto. Toda su vida gira entre ambientes masónicos, carbonarios, es un hombre de la izquierda totalmente comprometido, enfrentado al poder, participa en la trama de conspiración del motín de Esquilache...

¿Qué imagen queda del pintor?

Goya es un hombre muy modesto que se hace así mismo y es un hombre de paradojas: nació en la pobreza, se hizo muy rico como pintor y acabó muriendo absolutamente pobre. Goya no es un pintor, es la pintura. No es un estilo, es todos los estilos: se adentró en el impresionismo, expresionismo, pintura francesa... transitó por todos los artes que se conocían e, incluso, por lo que estaban por venir.

¿Cómo marca su vida la duquesa de Alba?

Goya era un golfo, un mujeriego, un machista perfecto que llegó a vender a sus novias. Pero se enamoró como un pardillo de la negación de su propia figura, Cayetana de Alba, una aristócrata que, además, no le quería. Pasó de ser dominante a ser dominado, pero aquí surgió el gran pintor. Cuanto más depende de ella y más se humilla como hombre más crece como pintor. Se destruye como hombre y crece como genio. Goya, que padece de la enfermedad bipolar, va a transitar entre la euforia y la depresión.

¿Por qué esta parte de su vida siempre ha pasado más desapercibida?

Porque esta visión del pintor es poco edificante y se tiende a hacer una constitución mítica de nuestro líderes, que han de ser perfectos. Pero, curiosamente, cuando Goya es genial en la pintura, su vida es penosa.

¿Qué es lo que buscaba con su novela?

Intenté dar un enfoque inusual de la figura del pintor aragonés, el otro Goya, cada cambio de su vida queda patente en sus cuadros. También quise reivindicar a personas que han tenido mala prensa y no se lo merecían, como Godoy. Y toqué otras materias, como la relación de dominación-sumisión y el dolor de la sumisión como placer.