Entroido

Laza se cubre de hormigas y harina para celebrar su Entroido

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Laza se cubre de hormigas y harina para celebrar su Entroido

La plaza A Picota de Laza (Ourense) se ha cubierto este lunes de hormigas "rabiosas", tierra y harina para celebrar su día grande, el "Luns Borralleiro", en el que más de quinientas personas se han agolpado para festejar uno de los más antiguos y "salvajes" carnavales que pueden verse en la provincia de Ourense.

La jornada ha comenzado esta mañana con la tradicional "farrapada", una batalla campal de trapos sucios cubiertos de barro que han volado de un lado a otro de la plaza con el objetivo de que ninguno de los visitantes quedase con la ropa limpia.

En esa plaza ha quedado situada asimismo una bañera llena de barro líquido que ha servido para que los despistados que quedasen con la ropa limpia pudiesen "arrepentirse", ya que los lugareños no dudan jamás en meter a cualquier persona y "bautizarla" en lodo.

A la "farrapada" le ha seguido la "Xitanada dos Burros", una procesión en la que burros montados por parejas de jóvenes han recorrido las calles de Laza; aunque el plato fuerte ha llegado por la tarde, con la salida de los "peliqueiros", la verdadera autoridad del carnaval de Laza.

Estas máscaras han recorrido las calles de la localidad, haciendo sonar las chocas atadas a la cintura y con un látigo han comenzado a azotar a las personas que se encontraban en la plaza.

Tal personaje se caracteriza por un vistoso traje elaborado de manera artesanal y una máscara de madera con una especie de mitra en la parte superior adornada con un motivo animal.

Según cuenta la tradición, antiguamente los jóvenes esperaban a estas figuras para meterse con ellas, tras lo cual eran perseguidos. Al grito de "Aí ven o peliqueiro" la gente ha empezado hoy a moverse alrededor de la plaza, para no dar la espalda a las máscaras y evitar los latigazos.

Nadie se ha atrevido a desafiar a estas imponentes figuras, que han dado vueltas entre las personas azotando a los que se interponían en el camino, de forma imprevisible, generando una tensión (de jolgorio) en el lugar que solo ha roto durante breves momentos la música de la comparsa.

"Soy peliqueiro desde pequeño. El sentimiento que tenemos de llevar esta máscara entre amigos es muy grande", ha contado a Efe Roberto, que aunque asegura que es una tradición familiar, que pasa de padre a hijo, "cualquiera que se quiera vestir, si lo siente, también puede hacerlo".

Ahora bien, hay que guardar unos cánones y unas reglas no escritas. Los peliqueiros no pueden ser tocados, ni manchados: "Hay un respeto hacia el traje que hay que mantener, tanto nosotros como la gente que viene a disfrutar de la fiesta", ha contado Roberto, visiblemente exhausto tras correr durante más de una hora junto a sus dos compañeros bajo el sol con un traje que pesa más de diez kilos.

Al anochecer, los peliqueiros han dado paso al momento culmen del entroido, con la bajada de toda la comitiva del carnaval, encabezada por la Morena (un hombre disfrazado de vaca), los toxos, las hormigas y la harina, desde Cimadevila hasta la plaza de la Picota.

En ese momento se ha desatado la locura, la orgía festiva, en la que todos los "carnavaleros" han comenzado a botar y a lanzarse a "puñados" de kilos de tierra acompañados de hormigas vivas enrabietadas con vinagre minutos antes para que piquen.

Tras la tierra y las hormigas, de las que muchos trataban de zafarse con todo tipo de impermeables, gorros y viseras, han procedido al lanzamiento de harina, tiñendo la plaza de blanco, así como ha ocurrido a todos los vecinos y numerosos visitantes que han celebrado en Laza un carnaval diferente.

De hecho, esta villa orensana cuenta con un padrón de menos de dos mil habitantes pero en estas fiestas llega a triplicar la población, con visitantes tanto de otras zonas de Galicia, que hacen "ruta de entroido", como de otras partes de España e incluso del extranjero.

"Es el segundo año que venimos porque es un carnaval más a la antigua. Para mí es más atractivo que otros carnavales de hoy en día porque se recupera mucha de la tradición del pasado", ha dicho  Javier, que considera que en el carnaval de hoy en día "la gente sale más a beber y a emborracharse que a otra cosa" y en Laza "la gente mantiene más la tradición".

Para Uxía y Sofía, que también repiten, el carnaval de Laza es el más "enxebre" o tradicional de Galicia, aunque ambas han remarcado que "lo del lanzamiento de hormigas es bastante `heavy`".

Para finalizar y llenar el estómago, los vecinos han repartido la cachucha de cerdo, literalmente la "cabeza" del gorrino, que la gente ha comido acompañada del licor local, de tono verdoso, el xastré.

La fiesta, que se alarga durante toda la noche con la charanga, ya es a gusto de cada uno. Sin embargo, la jornada, con unas normas y tradiciones muy específicas supone una forma distinta de vivir el carnaval, muy alejada de la de otros lugares de España como Santa Cruz de Tenerife o Cádiz y de eventos internacionales como el Carnaval de Río de Janeiro.

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