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Confesó que mató a su amante porque recibía amenazas

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SUCESO / MADRID

Confesó que mató a su amante porque recibía amenazas

"Me dijeron que iban a matar a mi familia", ha declarado el imputado después de declararse inocente

Miguel Ángel V.M, acusado junto a su pareja de matar en 2012 a su amante, con quien mantenía una relación desde hacía dos años, ha afirmado hoy que confesó falsamente ser el autor del homicidio un mes después de que se produjera porque había recibido amenazas de quienes ha considerado los verdaderos asesinos.

"Me dijeron que iban a matar a mi familia", ha declarado el imputado después de declararse inocente en la vista oral que se celebra desde ayer en la Audiencia Provincial de Madrid y en la que se juzga el homicidio cometido el 7 de octubre de 2012 en el barrio madrileño de Prosperidad.

El fiscal ha pedido en sus conclusiones provisionales 28 años de prisión para Miguel Ángel y 26 para su pareja, María Laura E.O, por delitos de homicidio y estafa continuada.

Según el Ministerio Público, los acusados emborracharon y drogaron a la víctima en el domicilio que ambos compartían junto con otras dos personas, donde, aprovechando su inconsciencia, le propinaron una brutal paliza hasta dejarla sin vida y se deshicieron del cadáver cerca de un viaducto en la provincia de Cuenca.

En los días posteriores, siempre según las conclusiones del fiscal, los acusados retiraron varios importes de la tarjeta de crédito de la víctima hasta sumar una cantidad cercana a los 5.000 euros.

María Laura, quien estaba a pocas semanas de dar a luz en el momento de los hechos, había recibido una serie de mensajes por parte de la víctima, en los que le advertía de que Miguel Ángel la iba a dejar en canto naciera su hija, comunicaciones que suscitaron los celos de la procesada.

No obstante, Miguel Ángel ha afirmado que el verdadero autor del homicidio fue el menor de edad Sebastián H.P, quien, según el relato del acusado, pasó la noche en su casa junto con la víctima y quien ya ha sido absuelto por un tribunal de menores en una sentencia que todavía no es firme.

El procesado ha relatado que se reunió con la víctima, con Sebastián y con su hermano, en un encuentro en el que también estuvo María Laura y que, después de comprar un gramo de cocaína y una botella de güisqui, condujeron un coche durante una hora en busca de un bar, pero acabaron en el domicilio de los acusados.

De acuerdo con la narración del procesado, el encuentro tuvo lugar con el objetivo de que María Laura y la víctima se reconciliaran -un extremo que la acusada ha rechazado de plano en su declaración de hoy- y que al domicilio, situado en la calle Chaparral, sólo llegaron los acusados, la víctima y Sebastián.

Los dos presuntos asesinos han coincidido en que Miguel Ángel se retiró a dormir después de sentirse indispuesto a causa de la mezcla de drogas, alcohol y antidepresivos que había ingerido y que María Laura le acompañó. Se durmieron y cuando despertaron encontraron en el salón el cuerpo sin vida de la víctima, han afirmado los dos.

María Laura ha asegurado que en ningún momento identificó a la víctima -ha afirmado desconocer que la mujer que estuvo en su casa aquel día fuera la amante de Miguel Ángel- y que ayudó a su pareja a deshacerse del cuerpo porque, ha dicho, Sebastián y su hermano le habían amenazado de muerte si informaba a la policía del suceso.

Miguel Ángel, quien ha suscrito en ese punto las declaraciones de la otra acusada, ha explicado además que tenía deudas con Sebastián, con su hermano y con su padre a raíz de negocios con drogas y que tenía miedo de ellos ya que eran "violentos".

Habría sido esa familia, según el acusado, la que con continuas amenazas le habría forzado a confesar unos hechos que, según él, nunca cometió y la que le obligó a prestar diferentes declaraciones contradictorias en meses sucesivos.

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