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ENTREVISTA

Daniel López Ben: "La autopromoción está en un buen momento"

El arquitecto ourensano Daniel López Ben está especializado en la rehabilitación

El arquitecto Daniel López.
El arquitecto Daniel López.
Daniel López Ben: "La autopromoción está en un buen momento"

Daniel López Ben es un arquitecto ourensano que explora varias situaciones del sector. Con el viento de cola, la actividad vuelve, pero con matices. Tras años de letargo la rehabilitación parece que recupera tono, así como la autopromoción, un sistema en el que el propietario interviene directamente en el proceso. En la localización de la parcela, el modelo de inmueble que construye y cómo lo gestiona. Tiene su complejidad, “pero también sus ventajas”.

La vivienda fue noticia por su crisis. ¿Lo es ahora por la recuperación?

Desde hace un par de años ya se visualiza una reactivación en cuanto a rehabilitación, en obra nueva de vivienda unifamiliar y en la promoción colectiva, aunque de forma muy incipiente. A corto plazo es difícil que en la ciudad haya promociones de este tipo.

¿Qué tiene de ideal la rehabilitación?

La mayor motivación de buscar la rehabilitación es la localización de esos inmuebles, las ganas de vivir en un casco histórico, en una zona peatonal, pero también las ganas de vivir en un edificio con una arquitectura más tradicional, que no te importe mucho la accesibilidad. Esas son las motivaciones. ¿Es cara o barata? Depende del precio de compra. Si el vendedor admite que el que compra necesita mucho dinero para rehabilitar y te da un precio razonable no tiene por qué ser cara. Rehabilitar tampoco sale más barato que hacer una obra nueva, incluso puede salir un poco más caro. Depende de todos esos parámetros, sobre todo partiendo del precio de compra.

¿Por qué se dejaron degradar tanto algunos conjuntos de gran valor?

Se juntan varias problemáticas. Una de ellas es la de la propiedad porque a menudo para vender te das cuenta que no pertenece el inmueble a una sola persona. Muchas veces los papeles no están al día, no están debidamente registrados. Otro problema son las tendencias. Hay años en los que el comprador busca vivir en obra nueva, con otros servicios y también hay tendencias que apuestan por la rehabilitación, vivir en otro ambiente. Se trata de inmuebles que hay que ponerlos al día y eso supone una gran inversión. Por lo que se refiere a las instituciones, hubo épocas donde se ha hecho más que en otras. Sin embargo en los últimos diez o quince años se produce un tipo de intervención en zonas históricas que ha sido incentivada por las instituciones. Suele haber ayudas diversas para este tipo de actuaciones.

¿Las suficientes como para frenar el deterioro de algunos espacios?

Nunca son suficientes porque hace falta mucho dinero. La administración puede o bien subvencionar actuaciones privadas o hacer actuaciones propias. Esa es la parte que echo más en falta. Si intervienes en espacios públicos adecentándolos, si llevas al casco histórico la sede de Facenda o de Urbanismo, como hizo el Concello en su día, estás incentivando. Lo que ocurre es que a veces todo es poco dada la situación de deterioro de algunas zonas.

¿Qué futuro tiene la autopromoción?

Estamos en un buen momento. Hubo mucha gente que llevaba muchos años sin invertir para hacer su vivienda. Ese tiempo ya ha pasado y estamos notando que la vivienda unifamiliar y la autopromoción están en el momento más fuerte de los últimos diez años.

¿Qué ventajas tiene?

Tú puedes elegir dónde vivir y qué tipo de vivienda quieres tener. A partir de ahí tienes que ser consciente de todos los gastos. Aún así yo creo que tiene muchas ventajas sobre comprar algo edificado, siempre que estés bien asesorado. Si lo tienes claro, las ventajas son indudables.

¿Es un modelo que prima solo en la periferia urbana?

Desde luego es la zona que más activada está. Hablamos de San Cibrao, Pereiro de Aguiar, Nogueira de Ramuín, Coles o Vilamarín. Son lugares con mucha oferta de parcelas edificables, con precios razonables. En ese sentido vemos que está casando la oferta con la demanda y que todos aquellos que llevaban esperando unos años para hacer una casa ahora se están pudiendo concretar.

De todos modos, ¿no es un drama la despoblación en el rural, también en estas zonas?

Por supuesto. Es un problema que abarca todos los frentes . Ese hecho hace aflorar un montón de núcleos rurales abandonados, construcciones que casi son un peligro porque amenazan ruina. La edificación está ahí, hay que pensar qué hacer con ella, hay que proteger los núcleos y que no suponga un problema para la gente que se quiere quedar a vivir.

¿A dónde va una ciudad que no tiene plan de urbanismo?

Yo distingo dos documentos básicos: uno son los presupuestos y el otro es el plan de urbanismo para fijar los criterios de la ciudad del futuro para que pueda atraer la inversión. Sin seguridad jurídica no hay inversión y si  no hay inversión no hay futuro. Necesitamos un plan de urbanismo cuanto antes.

A futuro, ¿cree que la senda de recuperación en el sector ha venido para quedarse?

Creo que en el sector de la construcción específicamente sí. Es un sector que tarda un poco en arrancar pero cuando lo hace tiene unos años de progresión positiva. Yo creo que hemos llegado un poco más tarde que otras ciudades, pero en ese vistazo optimista en general también hay que tener en cuenta que es un sector que se mueve mucho por el grado de confianza. Si se prolonga la confianza, debería continuar el ciclo ascendente.