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Hay días de vino y rosas: una gran calidad y una oportunidad turística

En el sector del vino, cada vez encontramos mayor presencia de profesionales que apuestan por generar sinergias en el rural y mejorar así los  ingresos con otras líneas de negocios

Hay días de vino y rosas: una gran calidad y una oportunidad turística

Las cuatro denominaciones de origen vitivinícolas de Ourense afrontan una vendimia con esperanzas de superar los kilos recogidos en años anteriores a pesar de la presencia de varias enfermedades de la vid a lo largo de este año y un clima con grandes variaciones. En concreto, se espera alcanzar los 22.380.000 kilos. Pero la viticultura no solo es producción de vino, también puede ser un complemento dentro del espacio rural que ocupa. 

La viticultura se convierte en un pilar de la oferta turística de Ourense al ser un refuerzo del turismo verde y a la vez del turismo gastronómico. El enoturismo se presenta  como un factor de refuerzo de la apuesta rural de la provincia, ofertando al cliente degustaciones en espacios singulares y por tanto, creando un producto singular que refuerza la oferta global del territorio. Este tipo de producto todavía en desarrollo tiene un gran potencial de ingresos, solo es necesario ver las cifras que reflejan países como Francia, con una facturación de más de 5.200 millones de euros, o de los 3.000 millones en Italia. 

Por tanto esta oferta se presenta  como un catalizador de ingresos para la bodega (billetes de visitas, ventas sin intermediario en la tienda e ingresos complementarios). Pero, además, se convierte en un motor para los destinos enoturísticos y sus poblaciones vecinas, bodegas incluidas, y a su restauración y alojamiento. Un buen ejemplo del potencial del enoturismo lo observamos en los datos del producto “trenes turísticos de Galicia”, una oferta especializada que alía el ferrocarril con experiencias combinadas de cultura, naturaleza, incluido el enoturismo. Es un modelo de producto liderado desde Ourense. 

En concreto, los datos del periodo estival del año pasado y de este nos indican una ocupación de dichos transportes, desde el pasado mes de junio y hasta este mes de agosto, de un 90%, con las rutas correspondientes a la Ribeira Sacra -en sus dos modalidades- o Monterrei al 100%.

Un buen ejemplo del potencial del vino como complemento del turismo lo encontramos en la cercana Denominación de Orixe Rías Baixas. Según el Informe de Análisis de la Demanda Turística elaborado por ACEVIN, esta denominación ocupa el segundo lugar en el ránking de rutas de España, solo superado por Ribera del Duero como destino de interés entre los enoturistas. 

El informe también destaca un segundo dato, el gasto medio por estancia en Ruta do Viño Rías Baixas es de 592,57 euros, cifra que supera en unos 200€ la media estipulada en el conjunto de las Rutas del Vino de España (393,38 €). A ello debemos añadir el valor de las estancias medias, que alcanzan un ratio de 2,35 superior a la media de Ourense, por ejemplo. 


BUENAS PRÁCTICAS


Eso sí, se debe decir que la ruta del Duero es el primer destino por méritos propios, ya que en su oferta aúna gastronomía, con actividades para toda la familia, como sumergirse en un tonificante baño de vino, pisar las uvas con los pies desnudos, beber en porrón y bota, recorrer las impresionantes bodegas subterráneas medievales o medir la maduración de la uva en el propio viñedo. Son ofertas que sumergen al visitante en un producto de sensaciones y experiencias para acercarte a la cultura de la viña.

Este tipo de producto también puede ser una oportunidad para la provincia al contar ya con la presencia de infraestructuras como la piscina de spa de vinoterapia de San Clodio o el futuro centro del Museo de la cultura del Vino también ubicado en la comarca del Ribeiro. 

Otro buen ejemplo de sinergia de vino y mesa son las ofertas gastronómicas de la red de Paradores del Estado, que oferta en la temporada de vendimias menús especiales y que por ejemplo en el caso del de Verín refuerzan el atractivo de la comarca en periodo de vendimia. Pero, además, las bodegas deben ser un incentivador del fomento de la investigación en la provincia tanto del conjunto universitario como de las empresas de servicios y de suministros de tecnología de la provincia. 

El sector debe ser agente de demanda de tecnología como la necesaria para la implantación de agricultura de precisión, con el uso de procesos de Big Data, y aplicando información de imágenes de satélite, vuelos de drones, estaciones meteorológicas públicas y privadas, así como sensores y mediciones, para una mejor toma de decisiones y por lo tanto para ayudar a mejorar la producción del vino y su nivel de productividad. 

En este mismo sentido la viticultura puede ser espacio para la innovación en campos como la farmacología, la cosmética o la búsqueda de otros usos alimentarios. 

Como así lleva a cabo entre el centro de la Misión Biológica de Galicia, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Por tanto, el vino se puede convertir en dinamizador del complejo socioeconómico rural generando sinergias con otros sectores rurales e de innovación.