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ENTREVISTA

Jorge Vila: El mundo del vino puede dar para vivir muy bien en esta provincia"

Jorge Vila es el creador de la empresa Galicia.wine y se dedica a formar en cultura del vino

Jorge Vila.
Jorge Vila.
Jorge Vila: El mundo del vino puede dar para vivir muy bien en esta provincia"

Jorge Vila llevaba "una vida cómoda” como asalariado pero sintió la llamada de "la cultura del vino”. Creó la empresa Galicia.wine y se dedica a formar en cultura del vino. Apasionado de este sector cree en sus infinitas posibilidades y trata que la provincia que tiene cuatro denominaciones de origen se lo crea también. Reconoce que hay mucho que hacer pero ve ilusión, gente que regresa al campo y margen para crecer en objetivos como el enoturismo.

¿Te consideras un emprendedor?  

Sí, me considero emprendedor por convicción. Es algo que lo llevo desde niño. Siempre me gustó organizar y disponer proyectos y luego a lo largo de la vida lo tenía todo bien encarrilado para ser un asalariado en un puesto cómodo, pero no pude resistirme a poner en marcha ideas y proyectos. 

¿Por qué en el sector del vino?  

Por pasión, porque desde hace mucho tiempo hay muchas cosas alrededor del vino que me atraen, sobre todo la parte de la naturaleza, la parte cultural e histórica o turística y todo eso me parece que hay pocas cosas que las relacionen tan bien como el vino. 

¿Qué hay de negocio y qué hay de postureo en el mundo del vino?  

Hay de las dos cosas. Todas las cosas que tienen cierto punto artístico siempre pueden dar lugar al postureo, al juego de egos, pero eso es consustancial al arte y en el mundo del vino hay una parte de arte. Pero lo que más me interesa es la parte de negocio y lo hay en el sector? 

¿Y dónde está el negocio en la actividad que desarrollas? 

En la formación y el turismo relacionados con el vino. Son dos patas que yo creo que van muy unidas. 

En una provincia que tiene cuatro de las cinco denominaciones de origen gallegas, ¿nos estamos empezando a creer nuestras capacidades?  

Creo que nos lo debemos creer, eso seguro. Hay una parte del sector que sí que se lo está empezando a creer, que ve lo que se hace en otros sitios con muchos menos mimbres, que se sacan proyectos en lugares con menos posibilidades que nosotros. Sin embargo, no estoy seguro que todo el mundo lo esté viendo de la misma manera. Hay gente que lo ve de forma superficial. 

¿Por qué?  

Por desconocimiento de las capacidades, por no viajar y ver otras experiencias, por falta de formación. Hay que ver de otra manera lo que has visto toda la vida, verle otro potencial. Creo que debemos hacer algo más que dar charlas sobre enoturismo o sobre vino. Ya es necesario ir y verlo, ir y tocarlo. 

¿Es una maldición ser viticultor?  

Cada vez menos. Hay muchos jóvenes que se interesan por el sector y esto es algo que no ocurría hace muchos años. Vengo de una generación en la que no se nos aconsejaba que no nos metiésemos en el sector y ahora soy yo el que me lo pienso, que cada vez estoy más cerca de la tierra. Y como yo hay muchos jóvenes que están volviendo a las viñas, vuelven después de haber viajado y ver que se puede vivir bien del vino y con sus actividades complementarias. El mundo del vino puede dar para vivir muy bien en esta provincia. 

¿Pero esos jóvenes son la excepción o la norma?  

No va ser fácil ser la norma, pero sí es una excepción creciente porque cada vez hay más jóvenes que han vuelto de las ciudades a recuperar las viñas y a trabajar en las bodegas familiares. Esa es una gran señal que se irá convirtiendo en una norma. 

¿Cómo orientas las actividades formativas?  

Formo en cultura del vino tanto a profesionales como a aficionados. Partimos de Galicia y Portugal y luego explicamos conceptos del resto de Europa y del mundo. La idea es dar una visión global dentro del mundo del vino. Una de las cosas que hago es facilitar unos certificados internacionales que se llaman Wine Spirit Education Trust, que se ha convertido en el estándar internacional de estudios en el mundo del vino y yo soy el único que tiene esta habilitación en Galicia. 

¿Y la gente se está empapando de esa cultura del vino?  

Observo un interés creciente, como la gente quiere saber más de vino, a visitar viñedos y bodegas. Es indiscutible que este interés existe y crece de forma exponencial. Para que ese crecimiento siga tenemos que quitarle al vino toda la parafernalia y hacerlo más asequible y sencillo. 

¿Cuál es la estrategia de crecimiento? 

El crecimiento debe ser gestionable, no quiero una gran empresa. Prefiero hacer pocas cosas bien hechas y tener un grupo de clientes que esté muy contento. Prefiero dedicarme a ellos más que un crecimiento exponencial que lleve a hacer servicios muy estándar. Quiero hacer servicios muy personalizados. Mi mercado está en Galicia y el norte de Portugal. Lo que sí tengo es gente de fuera de Galicia que demanda nuestros servicios, por ejemplo turistas extranjeros que quieren conocer los vinos. 

¿Somos competitivos en materia de formación y divulgación? 

Sobre la calidad de los vinos estamos en un nivel top, muy reconocidos y en cuanto a enoturismo nos falta un salto adelante porque potencial lo tenemos. Es la piedra angular sobre la que montar una estrategia del rural de los jóvenes porque el turismo podría darnos muchas posibilidades. Hay mucho desconocido y con un potencial tremendo. Debemos valorar que la llegada del AVE va a suponer un cambio radical en el enoturismo porque estar a dos horas de Madrid va a traer gente a Ourense y la oferta de enoturismo mezclada con la oferta termal es algo fenomenal. Tiene que haber más cosas que visitar una bodega, tenemos que ofrecer un plan global. Ahí fallamos, tenemos que trabajar esas sinergias. Demos asumir que tenemos ese potencial y desarrollarlo.