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El sector servicios lleva a cuestas la responsabilidad de tirar del empleo

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El sector servicios lleva a cuestas la responsabilidad de tirar del empleo

Los servicios, cada vez más, son la marca que diferencia unas ciudades de otras. Ourense ciudad siempre ha sido el centro comercial de la provincia y de un área de influencia que alcanza al norte de Portugal y al sur de Lugo, igual que Pontevedra y Lugo. El sector es el motor económico y de la creación de empleo neto.

Ourense es una ciudad que muestra un nivel de desarrollo por encima del índice uno de comercio, es decir, tiene más unidades comerciales que la media de Galicia. Por tanto, estamos hablando de una ciudad comercial de nivel medio, y con valores comerciales, donde el peso del comercio de proximidad mantiene su valor y su espacio en cada barrio de la trama urbana.

Estas actividades en la ciudad son un pilar principal para el desarrollo de la misma. Las cifras son claras: más del 80% de los asalariados de la ciudad del sector privado tienen su empleo en empresas de prestación de servicios. Esta cifra es similar al resto de las ciudades gallegas, al ser los servicios un sector vital del desarrollo económico. En este apartado Ourense solo es superada en el ránking comercial gallego por Santiago y A Coruña, según datos del Instituto Galego de estadística. 

A nivel gallego, las cifras muestran un sector en crecimiento, entre las cinco primeras comunidades de España, y con clara tendencia a la concentración comercial alrededor de grandes grupos empresariales y a la vez relacionada con la pérdida de los pequeños negocios tradicionales de cada barrio. Aún así el sector es clave, como lo demuestran los datos, ya que en la comunidad se acercan a 250.000 los empleos en el sector, con un volumen de negocio que, con cifras de diciembre, muestra un cuadro de crecimiento por encima de la media nacional en más de un punto y 46 meses continuados de crecimiento positivo de las ventas. Esto se refleja en un incremento medio del empleo de un 2,5% en el último año. El paro, y su caída en cifras, tiene un claro vínculo con la tendencia del sector servicios. Un buen ejemplo es la tasa del mes de marzo donde el paro a nivel nacional baja de las 47.000 personas. Son cifras que destacan, por coincidir con la Semana Santa, y por una creación de empleo de 52.905 parados menos en el sector servicios. El comercio también es un motor de inversión, ya que en el conjunto de Galicia, la cifra alcanza un volumen de más de 853,3 millones de euros. 

Además, es un sector líder en la fase de recuperación de la crisis en Galicia. Se refleja en datos como que la cifra de negocio del sector servicios crece en valores por encima del 8% mensual. A nivel nacional también se identifica esa mejoría con valores como que el comercio minorista supone el 5% del PIB a precios básicos de la economía española y tiene un fuerte impacto en el mercado de trabajo, con un número de ocupados de 1.916.700, lo que supone el 10,2% del total de ocupados de la economía. 

Las cifras del sector comercial son también halagüeñas. A nivel de España, el sector muestra un crecimiento continuo y a diciembre del  2017, el sector mostraba 41 meses continuos de crecimiento en ventas y en creación de empleo. En concreto, en creación de empleo, el año termina con un aumento de un 1,2% más de empleo sectorial y así suma un incremento del 4,1% en los últimos cuatro años. 


CAMBIOS DE TENDENCIA


Como vemos, el peso del sector servicios se multiplica en la economía de Galicia, pero debemos hablar de un contexto donde la apuesta principal está en reforzar el mercado industrial y recuperar los procesos del sector primario. Desde el 2014, el sector industrial, la agricultura y la construcción representan, cada año que pasa, un mayor porcentaje del PIB, mientras que el sector servicios pierde peso.

Es decir, la estructura empresarial de España está evolucionando hacia un  menor peso del sector servicios  y esa es también  la apuesta de Galicia. El plan de desarrollo económico de Galicia incluye el objetivo de que el 20 % del PIB gallego y del empleo se concentre en el sector industrial.  Esta apuesta significa centrar esfuerzos en el desarrollo de polos económicos industriales como puede ser el ejemplo del polígono de San Cibrao que actualmente agrupa a más de 320 empresas y donde trabajan más de 8.000 empleados, siendo un motor de la producción con valor añadido de la industria ourensana.  Evidencia la presencia de empresas referentes en el sector automovilístico a nivel europeo, o de sectores especializados como la carrocería, o la alimentación.  A la vez, se convierte en un ejemplo de interconexión entre industria y comercio, con la próxima construcción de un centro comercial, que según las previsiones podría estar en funcionamiento en el otoño del año 2019. Se trata de un recinto de 40.000 metros cuadrados destinados a empresas de compras y ocio. Está prevista una inversión de unos 34,5 millones de euros. La compañía calcula que se pueden crear 250 puestos de trabajo directos y unos 96 indirectos.  

A la vez, el sector servicios se encuentra en una fase de evolución hacia nuevos modelos de negocio y hacia nuevos procesos de comercialización. El comercio electrónico ya forma parte de nuestras decisiones de compra y la ciudad debe adaptar sus infraestructuras viales a esta nueva forma de gestión. Sin duda, el comercio es motor de empleo y de riqueza y puede convertirse  en modelo de atracción turístico internacional.