Galicia

Seis años de dura lucha para intentar reflotar el grupo de decoración

Galicia

INFORME

Seis años de dura lucha para intentar reflotar el grupo de decoración

El retroceso de las ventas fue la causa fundamental del concurso de Pórtico, que no supo ajustar los costes a la nueva realidad

El grupo vigués de tiendas de decoración Pórtico solicitó concurso de acreedores en junio del año pasado al no poder renegociar su deuda con la banca, de 55 millones de euros, que arrastraba por la mala situación económica que afectó a sus ventas y una gran inversión en un almacén robotizado en Mos. Meses antes ya había iniciado el proceso con las entidades financieras, en busca de una salida tras cinco años de pérdidas.

En un primer momento solicitó el concurso para la matriz y Silomundi, la empresa que gestionaba las tiendas en Madrid, pero finalmente también tuvo que hacerlo para Dayaday, la firma de complementos, que finalmente se quedó el grupo catalán Tous.

Pórtico ya había puesto en marcha un plan de viabilidad al inicio de la crisis, en 2009, tras detectar en 2008 un descenso de las ventas. El plan incluyó una reestructuración financiera y una ampliación de capital de 4 millones de euros, así como la renegociación con las entidades financieras. Entre esas medidas se firmó un préstamo sindicado en septiembre de 2009 por 10 millones de euros, en el que participaron once entidades financieras. 

Todas estas medidas llevaron a que en 2010 se obtuviese un resultado de explotación positivo que invitaba a un cierto optimismo, señala el informe concursal, pero en los años siguientes la empresa sufrió el recrudecimiento de la crisis y una fuerte caída de ventas.

Antes de la entrada en concurso también ejecutó medidas adicionales, como la reducción de sueldos de la plantilla, un ERE desde septiembre de 2012 y el cierre de tiendas deficitarias. A ello se sumó la renegociación de alquileres de locales, eliminación de subcontratas, la paralización de inversiones y la búsqueda de posibles inversores.

El plan de viabilidad convenció a los acreedores e incluso consiguió dos millones de euros del fondo Gordon Brothers. La empresa salió del concurso en julio de este año. Las últimas batallas fueron convencer a Hacienda y a la Seguridad Social de la viabilidad del proyecto, pero finalmente no pudo ser.

Se pone punto y final a más de 45 años de del proyecto empresarial de la familia Castro.