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O Berbés veta a las gaviotas en horario laboral

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O Berbés veta a las gaviotas en horario laboral

Una bandada de gaviotas en el puerto pesquero.
photo_cameraUna bandada de gaviotas en el puerto pesquero.

A partir de mediodía, ya sin vigilancia en el aire, las aves regresan al puerto pesquero en busca de los restos

Las gaviotas están ausentes de la lonja en el horario laboral, de lunes a sábado desde las cinco de la mañana hasta mediodía, cuando el mercado se encuentra a pleno rendimiento. En esos momentos funciona con total satisfacción el equipo halconero que también  trabaja en el aeropuerto de Peinador y con los mismos buenos resultados. Antes se había probado con un pájaro mecánico pero las gaviotas acabaron por descubrir el engaño así que fue retirado y en su lugar llegaron los cetreros. 

“La clave es que no haya aves durante las labores de descarga y subasta, porque se trata de una exigencia de las normas sanitarias y de funcionamiento de la Unión Europea”, explican desde el equipo Alfi, que dirige Alejandro Figueroa, que hace doblete entre las terminales marítima y aérea de Vigo. En ambos casos los halcones han ganado la batalla. 

La Autoridad Portuaria señala al respecto que se trata de un servicio clave para que O Berbés mantenga su máxima categoría. En este sentido también se incluye la instalación de disuasorios en los tejados de las lonjas para evitar que se posen y ensucien los edificios. La presencia abrumadora de gaviotas en el pasado había provocado advertencias de las autoridades sanitarias de la Xunta, del Estado y de la Unión Europea, que además cuenta con la sede de su agencia pesquera en la ciudad.

"Los controles que tenemos encima son absolutos y continuos, así que no podemos relajarnos", explican en el Puerto.

Pero las gaviotas tampoco cejan en su empeño y cuando la vigilancia finaliza vuelven por donde solían, pese a que el resultado no suele estar a la altura de sus apetencias, a partir de mediodía vuelve la aglomeración de aves en los muelles pesqueros, donde apenas quedan restos. Es entonces cuando regresan las imágenes clásicas del puerto pesquero tomado por las aves marinas, la mayoría procedente de la enorme colonia de Cíes, donde gozan de un santuario donde poder reproducirse y colonizar las rocas sin temor a asaltos humanos. 

No obstante, el Parque Nacional ha constatado un declive de la cifra total de gaviotas que tiene todo que ver con la falta de alimento: sin O Berbés y con el cierre de todos los vertederos y la proliferación de contenedores cerrados, las posibilidades de conseguir comida fácil se han extinguido y no les queda sino pescar y compartir espacio con los cormoranes, que han comenzado a proliferar y a acercarse cada vez más hasta el centro de  Vigo, aunque no a la lonja.  

El último censo disponible de gaviota patiamarilla es de 2015 y en el aparecían identificadas 10.795 parejas. Es un número muy alto, pero lejos de años atrás. En 2016 y 2017 hubo conteos parciales en sectores del Parque seleccionados por su representatividad.

Los datos disponibles indican una disminución constante de la población reproductora de gaviota patiamarilla del 21 por ciento en relación a las cifras estimadas de 2016. Hace 20 años la población se estimaba en el doble, más de 22.000 parejas, buena parte de ellas anidando en los tejados de los edificios de Vigo.