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El Chicle tiene instintos sexuales sádicos y nula "empatía", según grafólogo

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El Chicle tiene instintos sexuales sádicos y nula "empatía", según grafólogo

"Con rotundidad es un depredador sexual", afirmó un especialista en escritura
Un grafólogo especializado en la psicología de la escritura ha definido a José Enrique Abuín Gey, El Chicle, único procesado en el juicio que se sigue por el crimen de Diana Quer, como un hombre con instintos sexuales "sádicos y violentos", gran "habilidad para mentir y manipular" y nada de empatía.

"Con rotundidad es un depredador sexual" ha dicho en la sexta sesión que acoge la Audiencia Provincial de A Coruña, con sede en Santiago, un testimonio en el que este especialista ha defendido que su disciplina "tiene un carácter científico muy marcado".

De la personalidad del acusado, ha contado el experto -aportado por la acusación particular-, que del estudio de los patrones analizados a través de la carta enviada desde prisión por El Chicle se desprende que la personalidad del acusado está "significativamente marcada hacia todo lo relacionado con la violencia sexual".

Ha dicho que cada persona tiene su cerebro y posee una escritura absolutamente particular y, de la de El Chicle, se interpreta que "no tiene ningún tipo de ética ni de conciencia del daño hecho, no tiene empatía, y por eso puede ejercer la violencia sexual, y con seguridad ya la ha ejercido y la va a seguir ejerciendo".

Ha manifestado asimismo que por su carácter, ante la defensa o el rechazo a sus deseos y necesidades, se crece, con una "respuesta aún más violenta", pero a la par combina esto con una "clara capacidad de control sobre el medio, lo que hace y lo que quiere hacer".

En la sesión de hoy han participado también dos agentes del departamento de Grafística de la Guardia Civil que han señalado, sobre la carta enviada por El Chicle, que "cada persona tiene una forma de escribir única, es como una marca de nacimiento", en respuesta a la defensa del procesado, que ha intentado arrojar dudas sobre tal "muestra indubitada", una misiva en la que su cliente decía que saldría pronto de prisión y aconsejaba a sus parientes cobrar diez mil euros por cada entrevista televisiva.