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La Guardia Civil dice que el Chicle confesó que volvió al pozo tras el crimen

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CASO DIANA QUER

La Guardia Civil dice que el Chicle confesó que volvió al pozo tras el crimen

El Chicle en la última sesión del juicio.
photo_cameraEl Chicle en la última sesión del juicio.
José Miguel Hidalgo, capitán de la Unidad Central Operativa, ha afirmado que el Chicle es una "persona muy avispada" porque detectar a un equipo especializado que realiza un seguimiento sobre alguien es "bastante complicado" y él se percató en su momento, cuando era simplemente una persona más de aquellas sobre las que podían tener sospechas.

José Enrique Abuín Gey, alias el Chicle, contó "espontáneamente" a la Guardia Civil el 31 de diciembre de 2017, cuando se halló a Diana Quer en un pozo de una nave de Asados (A Coruña), que él regresó allí tras el crimen, como sostienen Fiscalía y acusación particular, que defienden que el cuerpo fue lastrado dos veces.

En la séptima sesión de la vista oral por el crimen de Diana Quer el capitán de la Unidad Central Operativa (UCO) José Miguel Hidalgo ha contado a la sala que cuando el único procesado en esta causa los guió por el inmueble, en ese momento diáfano tras la limpieza hecha, "nos decía que tuviésemos cuidado, sabía dónde había huecos y decía dónde pisar".

Cuando accedieron a la planta sótano, el Chicle no quería acercarse e Hidalgo no conseguía ver el silo cilíndrico al que el encausado se refería.

"Yo pensaba que sería un pozo con brocal. Él no quería seguir avanzando", ha declarado el guardia civil, y ha añadido que el Chicle tenía por tanto "cierto reparo en ir hasta allí" por conservar en su mente la imagen de cuando había metido a Diana en la arqueta.

Entonces, según el testimonio de Hidalgo, fue ahí cuando José Enrique espetó que había regresado a ese local una segunda vez, un detalle tras el cual incidió en que "tenía el recuerdo de la víctima y que fuésemos nosotros".

Hidalgo ha explicado asimismo que los investigadores no sabían que allí había un pozo ni que Abuín Gey tuviese relación con ese edificio precintado y en venta.

"En el momento en que detenemos a José Enrique no tenemos una constancia para poder decir que Diana está en esa nave", ha dicho.

Por esta razón, el intento de rapto a una mujer en Boiro y que precipitó la detención de Abuín Gey, prevista para "mediados de enero", y esa posterior conducción al lugar en el que depositó el cuerpo de Diana Quer al verse señalado, es clave para localizar el cadáver.

Hidalgo, por las indagaciones previas, ha afirmado que el Chicle es una "persona muy avispada" porque detectar a un equipo especializado que realiza un seguimiento sobre alguien es "bastante complicado" y él se percató en su momento, cuando era simplemente una persona más de aquellas sobre las que podían tener sospechas.

Al darse cuenta, fue cuando el Chicle contactó con agentes de la Guardia Civil que creyó que podrían darle información y que ya conocía debido a que años antes en un registro en casa de los padres de Abuín Gey habían encontrado entre 15 y 20 kilos de cocaína en una habitación de uso privativo de este hombre.

Cuando el Chicle preguntó por un coche que lo seguía, "no había nada concreto contra él", ha desvelado el capitán de la UCO, solo que "policialmente estaba ahí".

En su intento de disipar dudas, al salir en esa charla crucial el tema de Diana, casi lo esquivaba y únicamente dijo que la noche de autos estaba en A Pobra con su amigo Manuel Somoza para robar gasóleo, que no sabía nada de eso otro y, sobre el teléfono de la víctima lanzado al puente de Taragoña, opinó incluso que habría "que ser muy tonto para ser de la zona y tirar el móvil a la ría".

En otra fase de las pesquisas, el Chicle entregó inicialmente un móvil que llevaba varios años inactivo y después otro que usó en la madrugada de los hechos pero que había sido "formateado a conciencia".

La investigación practicada se vio ralentizada porque las cámaras de la autovía por la que se supone que el Chicle transportó a Diana Quer en su Alfa Romeo grabaron con catorce minutos de retraso sobre la franja horaria real, por lo tanto, con un desfase que tuvo que ser corregido.

Una vez se solventó ese contratiempo, la geolocalización del Chicle sí coincidía con las horas de la desaparición de Diana y con las cámaras de la gasolinera que captó las luces de los faros de su vehículo.