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Las universidades gallegas arrancan el curso este lunes con el objetivo de lograr la máxima presencialidad posible

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Las universidades gallegas arrancan el curso este lunes con el objetivo de lograr la máxima presencialidad posible

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Cada centro cuenta con un plan de contingencia y utilizará fórmulas telemáticas cuando no se puedan cumplir las distancias de seguridad

Las universidades gallegas abren sus puertas de sus campus este lunes para miles de alumnos, tras un proceso de adaptación de todas sus instalaciones con el objetivo de lograr la máxima presencialidad posible en la docencia pero garantizando las condiciones de seguridad y el cumplimiento de las directrices sanitarias ante la COVID-19.

Las tres instituciones académicas parten de una base similar: cada una elaboró un documento con recomendaciones y en el que se prevén medidas de contingencia para adaptar la docencia en función de la evolución epidemiológica. A partir de ahí, cada centro hizo su planificación para adaptar estas directrices a sus particularidades.

La Universidade de Santiago recoge tres escenarios posibles en su protocolo. El primero que plantea sería el de una normalidad sin restricciones a la presencialidad, tanto en las clases, las tutorías como las pruebas finales. Esta podría compatibilizarse con un 10 por ciento de las horas en una materia de modalidad `virtual` "de modo excepcional y debidamente justificado". También se recomiendan turnos de rotación más cortos en los grupos de prácticas y se reconoce la posibilidad e hacerlas `online` siempre que impliquen el uso de mecanismos telemáticos.

En el segundo caso, de restricciones parciales, la docencia sería total o parcialmente virtual combinada con la física, y tutorías y exámenes serían a distancia, aunque también se recomienda anticipar los contenidos de las clases prácticas. Finalmente, ante un cierre de instalaciones por la situación sanitaria, las aulas se impartirían plenamente de modo virtual y los centros tendrán que adaptar las prácticas a esta modalidad.

La universidad emitió recientemente una resolución para adaptar la forma en la que arrancará el curso en los campus de Compostela y Lugo: la norma general será la docencia presencial, aunque habrá casos en los que esta se combinará con una fórmula semipresencial o telemática cuando no se pueda cumplir la distancia interpersonal de 1,5 metros en el aula.

Esta cuestión dependerá de las circunstancias de cada titulación y de cada centro, añaden, que a su vez elaboraron sus propios planes de contingencia y de adaptación de las directrices generales elaboradas por la USC a sus características y particularidades. También se recomendó fomentar fórmulas de evaluación continua.

La Universidade da Coruña, por su parte, priorizará la presencialidad en todos los centros, aunque el modelo será híbrido (expositiva virtual y prácticas presenciales) en función de los espacios y el número de estudiantes. Cada facultad en la universidad herculina ha adaptado y reaorganizado sus espacios para que las aulas se preparen para acoger a los alumnos y se respete el metro y medio de distancia interpersonal, con rutas de entrada y salida, circuitos de circulación por los centros, medidas de ventilación, sanitarias y de higiene.

La institución habilitó una página web con todos los documentos e instrucciones generales y específicas, que están sujetos a revisión en función de la evolución de la pandemia, y ha avanzado la puesta en marcha de un número de teléfono de atención al alumnado que será el punto de referencia para la resolución de dudas.

Todos los centros tendrán documentación elaborada por el Servizo de Prevención de Riscos con información y procedimientos ante un posible contagio. En caso de que sea un docente, este será substituido por otro de su misma área.

La teleformación se realizará a través de un nuevo `Moodel` de uso obligatorio para todos los docentes, el sistema `Teams` y una actualización de la APP de la UDC para que sirva de canal de comunicación rápida entre cada centro con su alumnado.

Otra de las iniciativas planeadas por las instituciones será la realización de test serológicos, en el caso de la UDC; o pruebas PCR al personal de la universidad, tanto docente como de administración y servicios. La Universidade de Vigo ha señalado que se realizarán 200 PCR semanales que se intentarán mantener a lo largo de todo el curso, y que también podrá extenderse tanto al alumnado como al personal de la universidad en función de la situación epidemiológica detectada.

La UVigo ha realizado actuaciones para permitir el mantenimiento de la distancia de seguridad en espacios de la universidad, como la ampliación de aulas, y el control de posibles casos de COVID-19, como la instalación de códigos identificativos de salas, median un sistema de `QR`, para facilitar el rastreo de casos.

La institución académica ha programado el curso según los distintos escenarios posibles, con un protocolo adaptado a cada centro y la disponibilidad del `Campus Integra` para contar con modelos de docencia mixta y telemática. Cerca del 30 por ciento de los grados serían 100% presenciales, mientras que el resto recurrirán a modelos de semipresencialidad.

En función de la evolución de la pandemia, podría permitirse que parte de los alumnos asistiesen a las aulas al tiempo que sus compañeros siguiesen las clases en remoto.