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Alma de Autor, un crianza del Duero gallego

Alma de Autor está elaborado con dos variedades que se han integrado en el paisaje del valle de MonterreI
Viiñedo de la bodega Pazo das Tapias.
Viiñedo de la bodega Pazo das Tapias.
Alma de Autor, un crianza del Duero gallego

El tinto fue el gran argumento con el que la familia Méndez, heredera de una tradición vinícola que viene de las generaciones precedentes, lanzó su mirada, o tal vez el olfato y el gusto en Monterrei y sus vinos. Pazo do Mar y Veiga da Princesa proveían su catálogo de blancos poli y monovarietales, del Ribeiro y de Rías Baixas. Así, en 2006 llegaron a Monterrei, donde compraron la bodega Pazo das Tapias. En estos trece años han consolidado su presencia, las cepas se han ido haciendo más viejas y los vinos, mejores.

Un buen ejemplo es el tinto Alma de Autor, que en la última cata oficial de los vinos de Galicia obtuvo el Acio de Ouro al mejor tinto de otras añadas, es decir, a vinos de crianza.

Alma de Autor está elaborado con dos variedades que se han integrado perfectamente en el paisaje del valle de Monterrei: la Arauxa, que es la Tempranillo que tras muchas generaciones aquí situada terminó adquiriendo no solo unas caracteristicas especiales, también un nombre propio, como lo tiene en Toro, donde la llaman Tinta fina, o en Portugal donde la conocen como Tinta Roiriz en algunas regiones vinícolas.

Alma de Autor está elaborado con una selección de uvas procedentes de la finca que rodea la bodega. Pazo das Tapias cuenta en total con unas diez hectáreas de viñedos propios, a las que hay que sumar las fincas y viñedos de los viticultores que colaboran con esta bodega desde hace años y que suman ya más de sesenta.

Alma es la marca con la que Pazo das Tapias saca al mercado sus vinos blanco y tinto. El primero, Godello, el segundo, Mencía con algo de Arauxa. La elaboración más pausada, con una selección de las cepas más viejas y un trabajo más minucioso en bodega, se materializa en sus vinos Alma de Autor.

En el caso del tinto, tras la fermentación alcohólica y maloláctica, pasa 12 meses en barricas de 225 litros. Son 20 barricas, la mitad de roble francés y la otra mitad de roble americano, con una edad media de tres años, para que el paso por la madera le deje apenas un trazo sutil y se impongan las características de las dos variedades que ensambla.

Es uno de esos tintos que puede medirse sin complejos en cualquier mercado con vinos de su categoría de cualquier DO. Un vino que demuestra la calidad de los tintos gallegos.