REPORTAJE

Aprender a vivir bien en el rural

El IES Ribeiro de Ribadavia forma a los jóvenes ourensanos que quieren dedicarse al mundo de la viticultura, el aceite y las industrias alimentarias 

Alumnos del IES Ribeiro se forman en viticultura e industrias alimentarias. (MIGUEL ÁNGEL)
Alumnos del IES Ribeiro se forman en viticultura e industrias alimentarias. (MIGUEL ÁNGEL)
Aprender a vivir bien en el rural

Un grupo reducido de alumnos del IES Ribeiro, en Ribadavia constituyen la primera línea de fuego en la lucha contra la Galicia vacía. Son jóvenes que han decidido apostar por formarse en aquellas actividades que aprovechan los recursos endógenos del rural de la provincia de Ourense: la viticultura y las industrias agroalimentarias. Estudian en tres de los ciclos formativos que se imparten en el edificio Abrente del instituto ribadaviense: ciclo básico de industrias alimentarias, ciclo medio de aceite de oliva y vinos y ciclo superior de viticultura, viña y vinos.

Los ciclos iniciaron su andadura en el curso 2012/2013, con la primera promoción de estudiantes del ciclo medio. Tres años después, en 2015, comenzó el ciclo superior y en 2017 se abrió también el ciclo básico. El centro oferta 22 plazas por curso para cada uno de estos ciclos que está desarrollado por el departamento de industrias alimentarias, con un cuadro docente de once personas, la mayoría, profesoras. Marta García Cruz, jefa del departamento, estaba también al frente del stand que este centro mantuvo abierto en la Feria del Vino el Ribeiro. Además de probar los vinos, blancos y tintos que elaboran en su bodega, los visitantes podían informarse de esta formación profesional orientada a la vitivinicultura, una de las actividades con más futuro en el rural ourensano, con cuatro denominaciones de origen, una IGP y más de doscientas bodegas.


Bodega y viñedo


Sus instalaciones soIES Ribeiron envidiadas por el equipamiento del que disponen. Una bodega dotada de todos los elementos necesarios para la elaboración de vino: prensa neumática, prensa tradicional, depósitos, filtros de tierras, de placas, micróbicos, equipo de frío, material para trasiegos, un laboratorio con todo lo necesario para realizar las pruebas analíticas desde que llega el mosto hasta que sale el vino de la bodega, embotelladora… “Lo heredamos del centro de formación que tenía Caixanova en Ourense cuando cerró”, explica Minia Laíño Gallegos, profesora encargada de la bodega. “Hay bodegas que no tienen tanto equipamiento”, añade, mientras enseña las instalaciones. En los depósitos ya no queda vino. Está todo embotellado. Dos tipos de blancos, uno monovarietal de Godello y otro al estilo más puro del Ribeiro, un ensamblaje de Treixadura, Albariño, Godello y Loureira. También vinifican tinto. Como disponen de depósitos suficientes, lo hacen por variedades: Sousón, Brancellao y Mencía y luego realizan el coupage.

Pero la bodega no tendría actividad si no dispusieran de viñedo propio. “Tenemos dos fincas, que suman un total de cinco mil metros cuadrados”, cuenta Berta Arias Arias. Ella es la encargada del viñedo. “Fueron dos donaciones, una de ellas, de Jerónimo Docampo, el propietario de Bodegas Docampo, que nos cedió un viñedo plantado de Jerez. El otro, fue una vecina que nos dio una finca que estamos plantando en la actualidad, así los alumnos ven el proceso en el viñedo desde la plantación hasta la vendimia”. 

La colaboración del sector es fundamental para el buen desarrollo de estas actividades formativas y el IES Ribeiro la tiene asegurada. “Las uvas de variedades que no tenemos en nuestro viñedo nos las deja vendimiar en sus fincas la EVEGA de Leiro –añade Berta Arias. Además estamos realizando plantaciones de Treixadura en blancas y Sousón y Touriga Nacional en tintas”. La Touriga Nacional es una variedad autóctona muy querida en el norte de Portugal, y muy bien adaptada al clima y a las características del suelo de esta zona.

Los alumnos realizan las prácticas en el viñedo a lo largo de todo el ciclo vital, hasta la vendimia, y aprenden sobre técnicas de injertado, poda, enfermedades y sus tratamientos fitosanitarios. En la bodega completan esa formación con todo el proceso de elaboración, que llega hasta el aprovechamiento de los subproductos, por ejemplo, para la elaboración de aguardientes de bagazo e incluso aguardiente vínica, con los fondos de los depósitos.

“Solamente otro centro más está tan bien equipado como el nuestro en Galicia, y es el de Ponteareas, que fue el primero y en el que se formaron muchos técnicos de viñedo y de bodega e incluso algunos enólogos, en la época en la que no había formación superior”.

Lo cierto es que con la formación que reciben en el curso superior de Vitivinicultura, viña y vino, los alumnos salen preparados para trabajar como técnicos de viñedo, técnicos de bodega y afrontar sin problemas la elaboración de cualquier vino. “El paso siguiente es la universidad para estudiar un grado de enología, y tienen acceso directo desde este ciclo”, aclara Minia Laíño. “Es más, tenemos un antiguo alumno que fue haciendo los ciclos, uno tras otro, y ahora está estudiando enología en Palencia”.

La motivación es una de las claves en esta formación. El equipo docente anima a los alumnos a que conviertan el rural en su futuro y eviten el abandono que se está produciendo de la mayor parte del viñedo por falta de relevo generacional. Aunque, como nos cuenta Minia, no siempre llegan con buen ánimo. “Es difícil, a veces, porque hay alumnos a los que cuando no estudiaban los castigaban mandándolos a la viña a trabajar, entonces tienen asociado el viñedo a algo negativo para ellos”. La falta de motivación en otros estudios arrastra a alumnos a la formación profesional. “Muchas veces llegan a nosotros los desahuciados de la ESO, que no han encajado en otros programas de estudio y aquí encuentran una formación en la que puede darles la posibilidad de encajar laboralmente en su entorno”.    

La formación académica está orientada a actividades laborales que tienen mucho que ver con el desarrollo económico de Ourense. “En el ciclo básico aprenden todo lo que tiene que ver con las líneas de producción de la industria agroalimentaria –explica Berta Arias–, sobre todo la que tiene más impacto en Ourense”. Aprenden a elaborar desde yogures, helados y quesos a panadería; productos cárnicos como hamburguesas, embutidos y el despiece del porcino, conservas vegetales y de pescado, mermeladas e incluso marrón glace, por poner algunos ejemplos.” Los alumnos del ciclo básico disponen de ocho horas semanales de clases prácticas, que luego complementarán con  horas de prácticas en empresas del entorno. Con esa formación están preparados para encontrar trabajo en la línea de elaborados de una empresa del sector, desde una panadería hasta Coren, o bien acceder al ciclo medio de Aceite de Oliva y Vinos, con 2.000 horas de formación repartidas en dos cursos y 410 horas de prácticas en empresas, y luego pasar al ciclo superior e incluso, si se sienten motivados, a la universidad.IES Ribeiro

“En el ciclo medio ya pueden ir a hacer prácticas al extranjero. Y de hecho hay alumnos que lo hacen, con becas Erasmus. Tenemos alumnos que han ido a Grecia, a Italia, a Portugal… buscamos siempre destinos en los que exista tradición de elaboración de aceite y de vino”, subraya Minia Laíño.

Uno de los secretos del éxito de este centro es su capacidad de adaptarse a las necesidades que demanda el mercado. “Contamos con una relación muy fluida con el sector agroalimentario de nuestro entorno. En el ciclo de Vitivinicultura, los alumnos realizan prácticas en bodegas del Ribeiro e incluso van a realizar actividades en viñedo en Ribeira Sacra”, explica Berta Arias. “A la hora de realizar la formación, en general pensamos en la demanda que existe en el entorno, ya sea de industrias cárnicas, panadería, cadenas de producción de empresas alimentarias y orientamos más las prácticas hacia esas demandas para que luego se pueda traducir la formación en un empleo”.

La mitad de los productos agroalimentarios con sello de origen, sea DO o IGP se cultivan, crían o elaboran en la provincia de Ourense. A diferencia de otro tipo de industrias, nunca se verán afectadas por la deslocalización a terceros países por un costo más bajo de produccción. Es su origen lo que le da valor y lo que puede convertir el rural de la Galicia interior en un espacio de economía sostenible con trabajos de calidad. Desde Ribadavia, con mucho entusiasmo y dedicación, un centro docente ha puesto sus aulas al servicio de ese proyecto de un rural con jóvenes mejor formados, con la experiencia que les da viajar a países como Italia o Francia y ver cómo allí llevan décadas demostrando que la calidad de vida y del empleo está en el rural y no en las cadenas de montaje de las industrias urbanas, donde siempre pende la amenaza de trasladar la fábrica a un país más barato.