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Blanco de intenso sabor a las riberas del Miño

Diomondi, en O Saviñao es el emplazamiento de Virxe dos Remedios, una bodega familiar fundada en 1992, que forma parte de Ribeira Sacra desde los orígenes mismos de la DO.  

Blanco de intenso sabor a las riberas del Miño

Pertenece a la subzona Ribeiras do Miño, cuyo valle está dispuesto, al igual que en el Sil, en terrazas y parcelas con una inclinación pronunciada que los convierten en territorio de la viticultura heroica. La misma belleza con la que su paisaje atrae cada año a miles de visitantes se convierte en el principal obstáculo al cultivo. Tal vez en otra región del mundo, el viñedo se habría considerado imposible en estas condiciones en las que todo ha de ser trabajado a mano y con gran esfuerzo. Pero los habitantes de este rincón de la Galicia interior saben que la naturaleza, aunque generosa, no regala nada.  Y a ellos les hace sudar de lo lindo para conseguir unos vinos que cada año se valoran más.

Con cuatro hectáreas de viñedo propio, repartido en varias fincas, cuentan con cepas de variedades autóctonas como Mencía, Albariño, Treixadura y Godello, cepas que tienen ya una edad media que supera los treinta años. Virxe dos Remedios cuenta también con la colaboración de viticultores del entorno a los que les compran uvas, blanca y tinta con las que completan una producción media de 70.000 litros de tinto y 14.000 de blanco. La proporción de tinto frente a blanco, con ser de más de cinco a uno, no relega a la mera anécdota, como sucede por término medio en toda la denominación de origen.

Viña Vella es la marca con la que comercializan sus dos vinos, ambos jóvenes: uno tinto y otro blanco. Este último, protagonista de esta sección, obtuvo uno de los premios de la cata oficial de la DO Ribeira Sacra el pasado fin de semana. 

Se trata de un polivarietal de Godello, Treixadura y Albariño. La primera, con una proporción de un 60 por ciento y las dos restantes, con el 40 por ciento restante, repartido a partes iguales. Es un vino de una gran expresividad frutal que recoge en el paladar ese esfuerzo de una tierra no muy fértil, en una pendiente extrema, en la que cada cepa entrega poco más de kilo y medio de uvas. Pocas pero intensas.