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Café de Gomariz, el Ribeiro convertido en licor

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Café de Gomariz, el Ribeiro convertido en licor

Café Gomariz está elaborado de manera artesanal, en la destilería que está anexa a la bodega Coto de Gomariz. Aprovecha el bagazo de los vinos de su propia elaboración. Las variedades autóctonas aportan en la destilación de sus bagazos el espíritu de este licor, con un aguardiente de extraordinaria calidad

El Ribeiro no es solo tierra de vinos, también de licores. Si hay un licor que se asocia indefectiblemente al Ribeiro y especialmente al término municipal de Leiro, en el que se encuentra la bodega a la que nos referimos hoy, es el licor café. De hecho, antiguamente, cuando todavía era un producto que estaba sin regular y se vendía sin etiqueta, cuando a falta de una certificación que garantizase su calidad se buscaban referencias fiables, en muchas tiendas, por ejemplo en Vigo, aportaban esa garantía con un cartel que ponía “Licor café de Leiro”. 

El que traemos hoy a esta sección dista mucho de aquellos licores café hechos de manera rudimentaria, artesanal, ciertamente, pero carentes de todo registro y garantía sanitaria y que se amparaban en el único concepto que podía apelar a la confianza del consumidor diciendo que eran “caseros”.

Café Gomariz está elaborado de manera artesanal, en la destilería que está anexa a la bodega Coto de Gomariz. Aprovecha el bagazo de los vinos de su propia elaboración. Las variedades autóctonas aportan en la destilación de sus bagazos el espíritu de este licor, con un aguardiente de extraordinaria calidad. En la fase de la maceración, intervien los elementos que le dan la personalidad a este licor café: un café de tueste natural, elaborado con un blend de granos procedentes de la isla de Antigua, en el Caribe y de la región de Medellín en Colombia. El Atlántico oriental del bagazo se empapa de los aromas del Atlántico más occidental aportado por el café y es endulzado con azúcar del Índico, procedente de la isla de Reunión.

El proceso de elaboración es lento, pues el café no es molido, sino picado, y se deja macerar durante seis meses, tres de ellos con un battonage diario. Luego de decantado, pues no hay clarificación artificial, se embotella y en esta última fase reposa nuevamente antes de salir al mercado. 

Se trata de un producto gourmet, pausadamente elaborado, hecho con la misma conciencia que los 14 vinos diferentes, blancos y tintos, que elaboran cada añada con las variedades autóctonas que cultivan en el valle de Gomariz.