La Región

GASTRONOMÍA

La dulcería tradicional merece un sello

La confitería Cerviño, de O Carballiño, recibió el sello de Galicia Calidade, convirtiéndose así en la primera que cuenta con esta certificación
Confitería Cerviño, en Carballiño.
Confitería Cerviño, en Carballiño.
La dulcería tradicional merece un sello

Hace unas semanas que la confitería Cerviño, de O Carballiño, cuyo obrador vemos en la fotografía, recibió formalmente el sello de Galicia Calidade, convirtiéndose así en la primera que cuenta con esta certificación. En Galicia, la urbana y la rural, un grupo muy reducido de confiterías se resisten con sus recetas tradicionales y una muy esmerada selección de productos naturales a al paso al lado oscuro que la mayoría de las demás han dado y que consiste en sucumbir a la utilización de productos preparados, distribuidos por las grandes multinacionales del sector y que ahorran tiempo y dinero con salsas, polvos y demás ingredientes industriales que ayudan a que los pasteles se mantengan más tiempo y más bonitos. Son como la manzana de la madrastra de Blancanieves. 

Si sumamos todas, en Galicia es posible que no queden ni una veintena de confiterías que se mantienen fieles a la materia prima natural: el huevo, la leche, la harina, la mantequilla... Y ahora que la legislación distingue el pan artesano del que hasta ahora se vendía como tal aunque solo lo era de apariencia, se debería seguir el mismo ejemplo con los dulces. Que hay más gatos que liebres en muchos escaparates.