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La montaña de Trives y la cocina de verano

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La montaña de Trives y la cocina de verano

El Hostal La Viuda abre todos los días y tiene la ventaja de que también ofrece alojamiento a unos precios contenidos en habitaciones confortables y limpísimas

Solemos asociar las Terras de Trives a los meses de invierno. La proximidad de la estación de esquí de Cabeza de Manzaneda. Hablamos de Trives y pensamos en una gastronomía bien armada de platos contundentes para días de frío o de la temporada de caza. Pero no hay nada mejor que una escapada en pleno verano para disfrutar de la otra cara de la cocina. De platos ligeros, de pescados, mariscos y carnes con las que acompañar un fin de semana de julio de paseos por sus numerosas rutas de senderismo.

El Hostal La Viuda abre todos los días y tiene la ventaja de que también ofrece alojamiento a unos precios contenidos en habitaciones confortables y limpísimas. Tan limpias como la cocina que con exquisito respeto por los productos de la mejor calidad  trabajan los hermanos Ángel y María Fernández Luis, tercera generación de una familia que ha elevado el liston de la cocina tradicional a los más altos estándares. 

Da igual si es verano o invierno. Yo no me pierdo, siempre que hay, una buena ensalada de perdiz en escabeche. No la hay mejor en doscientos kilómetros a la redonda. Sus ensaladas y platos fríos resultan una entrada muy apetecible en esta época de estío, pero uno no deja de caer en la tentación frente a sus platos de cuchara o sus guisos.

Trives es paradigma de la cocina de montaña, de la mejor carne. Pero sus pescados no se quedan a la zaga. De nuevo, es la materia prima excepcional la que prima y un trabajo bien temperado en el que se armonizan las recetas tradicionales (el lacón prensado lleva cuarenta años en la carta con la misma elaboración de la abuela), con un aire contemporáneo que estos jóvenes cocineros han incorporado a su trabajo diario.