La Región

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Rosalía, el glitter del #Metoo

Fenómeno global, sus canciones ofrecen otra mirada a la relación hombre-mujer a la vez que se convierten en masivos, al igual que sus estilismos
Rosalía en cuatro imágenes.
Rosalía en cuatro imágenes.
Rosalía, el glitter del #Metoo

Desde hace unos días España tiene en su ejército a la primera general nombrada por mérito y no por cupo, Patricia Ortega; Paz Esteban es la primera mujer al frente de los servicios de inteligencia del país (CNI ) y la alemana Ursula von der Leyen también hizo debutar al género femenino, en este caso para presidir la Comisión Europea. Pero de lo que se habla es de la cantidad de zorros y corderos que hay que despellejar para que Rosalía luzca sus glamorosos abrigos o del glitter que lleva en sus uñas-joyas. También hace algo así como flamenco-trap. Aunque la música queda relegada a un segundo plano cuando importa tanto la imagen. 

“En niñas y adolescentes hay algo que se llama aprendizaje por imitación. Así, personas que llaman mucho la atención tienen su público; lo mismo pasa con grandes deportistas o personas de éxito. Los niños les copian y eso marca sus comportamientos”, apunta el psicólogo Iago Roel, consultado sobre la influencia que puede tener un artista del impacto masivo de Rosalía en el público, sobre todo el de temprana edad.

En un contexto en el que el Gobierno es el que tiene más mujeres en la historia de España y el 10,3% de la gente joven se define como feminista según el CIS, canciones como las de Aitana y Ana Guerra “Lo malo” o “Pienso en tu mirá” y “Malamente” de Rosalía, con una nueva mirada sobre la relación hombre-mujer, seguro contribuyen al movimiento Me Too. 

Pero, ¿hay exceso de maquillaje? “Creo que es muy importante reivindicar a las mujeres”, dice desde su canal de Youtube, entre bocado y bocado de sushi, Rosalía. Poco amante de las entrevistas, sí utiliza las redes sociales para promocionar tanto su música como sus estilismos. Y una cosa y otra se convierten en masivos a golpe de click, para bien o para mal.

Muchas voces se alzaron en su contra cuando apareció enfundada en abrigos confeccionados con pieles de cordero y zorro. No se sabe si de machos o hembras. Porque ser feminista no implica ser animalista. Pero la polémica desapareció en cuanto la cantante hizo gala de sus uñas-joya.  “Rosalía debe estar muy bien asesorada en marketing porque no hay nada dejado al azar –reflexiona Roel-. Al final la van a imitar muchas adolescentes y ejercerán influencia unas sobre otras. Así se crea un fenómeno de masas y una moda. Lo que interesa es vender”.