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"Terminator: Destino Oscuro"

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"Terminator: Destino Oscuro"

Una muy disfrutable cinta que recupera las esencias de las primeras entregas

Tres veces, tres, había intentado la saga “Terminator” remontar el vuelo desde aquel hito que, para la franquicia y para el género, marcó la secuela dirigida por un James Cameron ‘pretitánico’ allá por 1991. Y ninguna de ellas llegó a funcionar plenamente.

El creador de la franquicia y director de las dos primeras y notables entregas, James Cameron, apartado totalmente de las posteriores, volvía ahora como productor ejecutivo para tener la última palabra en las grandes decisiones creativas. Y la primera que tomó fue drástica: ignorar todas las películas de Terminator estrenadas después de su ‘Juicio Final’ de 1991. Cameron no había venido a reinventar nada, venía a hacer limpieza. Una máxima de la albañinería: antes de reformar, sanear.

 La segunda decisión que tomó el amigo James fue otro gran golpe de efecto que ha sido incluso más definitorio en el resultado final de este “Destino Oscuro”: llamar a su ex, Linda Hamilton, y convencerla para abandonar su retiro de Nueva Orleans y a sus adorados perros, y volver a coger la recortada.

Con Hamilton y Schwarzenegger a bordo, con Tim Miller a los mandos -director que ya demostró en “Deadpool” su enorme talento para las secuencias de acción y con la muy acertada incorporación de Gabriel Luna y Mackenzie Davis, dos activos notables en esas lides, “Terminator: Destino final” supera sin problemas el muy modesto listón que habían puesto las tres secuelas anteriores. Una digna y conservadora continuación de la franquicia que es también un entretenimiento eficaz y de primer nivel.

Quizá en un futuro alternativo, y más perfecto, este sólido y disfrutable filme hubiera sido la forma ideal de decir al fin “Sayonara Baby” y despedirse de la emblemática saga con buen sabor de boca. Pero en esta realidad, y con los tiempos que corren en Hollywood, esto tiene toda la pinta de ser otro “Volveré”.