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Vía de la Plata, esfuerzo final

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EL DESTINO

Vía de la Plata, esfuerzo final

La última etapa del camino lleva algo menos de cuatro horas. La entrada en el casco histórico por la puerta de mazarelos nos pone ya a unos pasos del destino. Pero el objetivo no era llegar, sino hacer el camino

Nos preparamos para hacer el último esfuerzo. Los últimos dieciséis kilómetros de peregrinaje, que nos llevan por los municipios de Vedra, Boqueixón y Santiago. 

Son cuatro horas de caminata si nos lo tomamos con calma o tres horas y cuarto si, mantenemos un buen ritmo, lo que nos va a permitir llegar a Compostela antes del mediodía 

El último tramo del camino mozárabe tiene un relieve irregular, con ascensos moderados y un descenso al valle del Sar, él último río que se cruza en el camino del peregrino. Dieciséis kilómetros llenos de mitos y de leyendas.

La entrada en Boqueixón se hace por la parroquia de Lestedo. Boqueixón es el penúltimo municipio de nuestra peregrinación. Tiene cerca de 4.500 habitantes y una superficie de algo más de 70 kilómetros cuadrados. Tierra de buenos quesos, de filloas que se elaboran por cientos el día de su fiesta de exaltación gastronómica y de hospitalarios vecinos.

A lo largo del camino hemos subido y bajado montañas, hemos visto puertos de más de mil metros de altitud. Pero ninguno es tan famoso como el último, que apenas supera los quinientos metros. Es el Pico Sacro. La leyenda cuenta que los discípulos que traían el cuerpo del Apostol Santiago se enfrentaron aquí con un dragón. Las intrigas de la Reina Lupa llevaron a los discípulos de Santiago a ese monte que luego se convertiría en uno de los referentes de la peregrinación jacobea, allí donde unos toros bravos se transformaron por obra de un milagro en mansos bueyes que ayudaron a transportar el sarcófago del Apóstol hasta su emplazamiento.

A medida que avanza la mañana, el camino se hace ya cada vez más urbano, por estar más cerca de la capital de Galicia. Pasamos por A Susana, donde se encuentra la última estación ferroviaria, pequeña estación, del trazado de Ourense a Santiago en el ferrocarril convencional. Pronto descubriremos el camino real desde Piñeiro, que nos llevará directamente al centro del Santiago Histórico. Primero será camino real, pero pronto se convertirá en la calzada, la calzada del Sar. 

Después de casi mil kilómetros, para los peregrinos que comenzaron el camino en Sevilla, o para los que lo hagan desde cualquier otro punto, llegar a este lugar en el que se adivina ya la presencia de Compostela es un momento de gran emoción.

El empedrado ya es urbano, estamos en la Calzada do Sar. Dos son los elementos característicos de este tramo, el río que le da nombre, el Sar, tantas veces cantado por Rosalía de Castro, y la colegiata. La colegiata del Sar es la primera gran iglesia compostelana que se encuentra el peregrino al llegar a la ciudad.  Pronto encontrará el caminante a muchos otros, con los que se topará ya por las calles compostelanas. Unos vienen del Norte, otros de Roncesvalles, otros usaron el camino del Sur, que pasa por Tui, Pontevedra, Caldas de Reis y Padrón. 

Aquí, en estas calles compostelanas, que desembocan en la Plaza del Obradoiro o en la Quintana de Mortos, se pone de manifiesto que todos los caminos, por suerte para los peregrinos, llegan a Compostela.