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Un podio que vale una carrera

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Un podio que vale una carrera

El piloto Efrén Arce, de visita en La Región. (Foto: Xesús Fariñas)
photo_cameraEl piloto Efrén Arce, de visita en La Región. (Foto: Xesús Fariñas)
El piloto Efrén Arce logró a sus 41 años, y en su primer Nacional completo, el subcampeonato de España de enduro

Una vida dedicada a los deportes de las dos ruedas bien merece el podio en un Campeonato de España. Aunque sea momentáneamente, permite olvidar un montón de caídas, muchas lesiones, unos cuantos pasos por el quirófano, muchísimos euros gastados y demasiados esfuerzos deportivos, laborales e incluso familiares, estos últimos los menos.

No es cumplir el sueño de su vida, ya que los laureles los cambia todos por "divertirme practicando motociclismo y hacerlo al lado de mi familia", pero desde luego que le ayuda a sentirse un poco orgulloso "por el trabajo bien hecho".

Es Efrén Arce, un ourensano que a los 41 años acaba de cerrar su primer Nacional de enduro al completo con un subcampeonato en la categoría Sénior C.

"Ha sido una temporada muy complicada. Los rivales son muy buenos y además competir con los medios con los que cuenta un no profesional como yo dificulta un poco más las cosas", reconoce.

"Inscribirte en el Campeonato de España cuesta casi 1.000 euros (a mayores hay que costear la inscripción en cada una de las pruebas), y en otro tanto sale la asistencia para toda la temporada. Y después, la moto, y los recambios, y los viajes...", añade. Pero lo que peor lleva Efrén es "tener que pedir días en el trabajo, coger una caravana y meter en ella a la familia y hacerte 900 ó 1.000 kilómetros, competir y acabar magullado, y nada más acabar de competir hacer 12 horas de vuelta para casi sin dormir empezar la semana en el chollo. Pero esto es así".

Los esfuerzos los palía haciendo partícipe de su afición a la familia. Su esposa Rosa Elena Vila y sus hijas Irene (16 años) e Ylena (11) actúan como mochileras, personal de apoyo y por supuesto hinchas incondicionales.

Sus inicios competitivos se remontan a comienzos de los 90, con la bici como protagonista. "Tengo varios títulos gallegos de descenso". La afición le viene "por su abuelo Emilio (ya fallecido). Con 80 años subía la Costiña de Canedo", subraya su mujer Rosa Elena. Tomó el testigo su padre Pepe "y yo continué la saga. Empecé participando en el Open Ribeira Sacra y después empecé a competir".


Cinco años oscuros


En el año 2000 Arce dejó las bicis y se pasó al motociclismo. Y en 2004, punto de inflexión. Grave accidente entrenando en Monterrey: 5 años de lesiones, operaciones y dos placas y 17 tornillos en su pierna izquierda. "Me limita mucho, porque casi no puedo correr y la actividad con impacto me molesta, pero no me impide competir". Retomó la actividad en 2012 y ahora llega este éxito nacional. Ahora, a descansar y disfrutar del éxito. El año que viene, "ya se verá".