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DEPORTE

¿Quiere usted correr bien? Pues apúntese al gimnasio

El fenómeno del "running" desencadena toda una serie de acciones y repercusiones en nuestro cuerpo que muchos desconocen

 

Correr sin formación puede desencadenar una serie de problemas físicos.
Correr sin formación puede desencadenar una serie de problemas físicos.
¿Quiere usted correr bien? Pues apúntese al gimnasio

Mis amigos aficionados a correr -ahora sólo se les puede llamar ‘runners’- saben más que yo de preparación física. Lo asumo. Pese a ello, con frecuencia me atrevo a replicar uno por uno los dogmas que repiten en sus ‘entrenamientos’, sin saber el motivo ni el objetivo. Los practican porque los leyeron en una revista, o se los contó otro colega o porque lo hace todo el mundo. Y si lo hacen todos, debe ser bueno.

Incluso, en el colmo de mi osadía, les recomiendo que vengan por el gimnasio para mejorar la pésima técnica de carrera de la gran mayoría. O prevenir las innumerables lesiones y desequilibrios generados por esa falta de técnica y de fuerza en sus cuerpos. Ni caso me hacen. ¿Ir al gimnasio? ¡Vade retro!


La fiebre del running


Hace unos años, corrían por la orilla del río los atletas, algún equipo de fútbol y una minoría de locos, entre los cuales me incluía. Ahora lo hace todo el mundo. Esta fiebre está muy bien cuando se practica con un mínimo de sentido común, una mínima formación y un mínimo asesoramiento en la materia.

Los problemas se producen cuando algunos se creen expertos por ver vídeos en internet o compran el último modelo de zapatillas. Desconocen que el acto de correr desencadena toda una serie de acciones y repercusiones en nuestro cuerpo. Si éste no está bien preparado para asumir el trabajo, la consecuencia más habitual será una lesión.


Alergia a las pesas


Desconozco los motivos de la alergia de algunos corredores al trabajo de fuerza en el gimnasio. La realidad es que ese trabajo, no sólo de piernas, sino de tren superior, es una formidable ayuda para mejorar su rendimiento y prevenir las numerosas lesiones que sufren, desde el dedo gordo del pie hasta la nuca. Por supuesto, todo ello estipulado, dirigido  y supervisado por un entrenador en la sala de pesas.

Mi amigos ‘runners’, que saben mucho, dicen que el gimnasio les pone “muy cachas” y “tantos kilos te hacen lento”. Que pasar un día sin correr les causa “ansiedad”. Yo sólo veo que cada mes tienen una nueva lesión, están más cansados y corren menos. Pero, la verdad, mucha idea no tengo de ésto.