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Fulgencio Vázquez, un apasionado de los Seat

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Fulgencio Vázquez, un apasionado de los Seat

Fulgencio participó de joven, en los años 80, en pruebas de tierra, para pasar años más tarde a los clásicos.
photo_camera Fulgencio participó de joven, en los años 80, en pruebas de tierra, para pasar años más tarde a los clásicos.
"Mi ilusión siempre fueron los coches, sobre todo, los 1430 y 124, recuperarlos, arreglarlos y lo que más, el conducirlos"

Vinculado toda su vida profesional al mundo de la madera, Fulgencio Vázquez González natural de Carballedo (Lugo), pero afincado en Ourense, compagina su trabajo de ebanista con su afición por los coches y muy especialmente de los Seat 124. Una afición que se inició en la vía deportiva, tomando parte en diferentes pruebas en circuitos sobre tierra a finales de los años 80, coincidiendo con nombres como Gurriarán, Jaime, Chonqueiro o con Ares (padre) y, por supuesto, montado en un Seat.

En los comienzos de los años 90 recuperó el Seat 1430 que había sido de su padre, el cual, una vez reparado, lo utilizó a diario tanto para su trabajo como para el ocio, realizando más de 30.000 km al año. Una salida de carretera hizo que Fulgencio tuviese que hacerse con una nueva carrocería, encontrándola en Madrid. Esto le llevó a convertir el 1430 en un 124, en el cual realizó numerosas mejoras y utilizándolo actualmente para dar un paseo, o asistir a concentraciones por toda España.

¿Qué destacarías del Seat 124?

Sobre todo su conducción a la vieja usanza, el "jugar" con su cambio, su potencia y sus dóciles reacciones, ofrecen una conducción muy divertida, además careciendo de cualquier tipo de ayuda. Cuando participé en la tierra, compré un autoblocante y era incapaz de conducir el coche, hasta que "Chumbo" descubrió que estaba graduado al 80%, cuando lo normal sería al 40%, pero ya había casi aprendido a llevarlo a base de mucho brazo.

¿Cómo nace su afición por los clásicos de Seat?

Siempre me gustaron los coches, Cuando mi padre se hizo con el 1430, un modelo que era muy llamativo, y con el carnet de conducir recién sacado, no desperdiciaba ocasión para poder ponerme al volante. En aquella época conocí a Norberto García, el cual años después fundó en Madrid el Club Nacional Seat 124, 1430 y 124 Sport, del cual soy el socio número 62 de más de 1.700 afiliados en la actualidad. Esto me llevó a entrar en este "mundillo" en el que continuo.