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Detenido en Verín un "don Juan" por estafar a 20 mujeres por toda España

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Detenido en Verín un "don Juan" por estafar a 20 mujeres por toda España

Decía ser legionario y vivía con una vecina de Cualedro, que se fue con él tras vaciar las cuentas corrientes de su marido, madre e hijo

Un zaragozano de 46 años, Carlos Javier Peláez Zamora, permanece desde el pasado día 16 en la prisión de Pereiro de Aguiar después de ser detenido en Verín por la Guardia Civil de Cualedro acusado de estafar a mujeres por todo el el territorio nacional, simulando ser legionario y tener domicilio en Ronda (Málaga).

La última de sus presuntas víctimas es una vecina de Cualedro con la que convivía en Verín en el momento de ser detenido. La mujer se fue con él y lo instaló en su casa el pasado verano, dejando a su marido e hijo después de vaciar las cuentas corrientes de ambos. También retiró el dinero que tenía su madre. La vivienda en la que convivía con el presunto estafador también es propiedad del marido.

La mujer aún no había denunciado ayer ninguna estafa pese a que el detenido, según fuentes de la investigación, transfirió el dinero a su nombre, más de 80.000 euros. La Guardia Civil mantiene una investigación abierta para seguir el rastro del dinero y su posible recuperación.

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Carlos Javier Peláez conoció a la vecina de Cualedro a través de internet, ocultando su nombre verdadero: se hacía llamar Ramón. El paso para convertirse en pareja sentimental no levantó sospechas en un primer momento en las fuerzas de seguridad. Solamente generó comentarios entre los vecinos del pueblo.


Investigación


La Guardia Civil del cuartel de Cualedro se puso sobre su pista después de que contactara con el marido, al que, según fuentes de la investigación, amenazó (los hechos fueron denunciados) para que le entregara más dinero, argumentando que la víctima, antes de irse de Cualedro, trabajó en un negocio familiar y le correspondía una liquidación. Esta cuestión fue solventada la semana pasada, tras la intervención de la Inspección de Trabajo en una conciliación, en la que la vecina de Cualedro recibió más dinero, 5.000 euros.

El detenido tenía 29 requisitorias judiciales en vigor por 38 delitos de estafa, apropiación indebida y hurtos 

Los agentes, durante una laboriosa investigación, descubrieron que el verdadero nombre del presunto estafador no era Ramón sino Carlos Javier, un delincuente con un amplio historial delictivo que tenía en vigor 29 requisitorias (unas para averiguar su domicilio, otras para tomarle declaración y otras para su ingreso en prisión) dictadas por juzgados de Zaragoza, Salamanca, Huelva, Burgos, Granada, Madrid y Valencia. Estaba siendo buscado como presunto autor de un total de 38 delitos, en su mayor parte estafas, apropiación indebida, robo y hurto. Las víctimas son mujeres a las que conquistaba y entablaba una relación sentimental para apoderarse de su dinero. Están registrados 20 casos a lo largo del territorio nacional.


Mansión en Málaga


Sobre sus espaldas también pesa un delito contra los derechos de los trabajadores y cinco de amenazas. Estas últimas son por hechos similares a los que sucedieron con la familia de Cualedro para conseguir más dinero. El detenido conocía a las víctimas por internet, asegurando que era legionario y tenía una mansión en Ronda (Málaga).

Según fuentes de la investigación, Carlos Javier Peláez estudiaba minuciosamente el perfil de las mujeres que conocía antes de simular una relación sentimental y ejecutar la estafa. Si comprobaba que no tenía posibilidades de sacar dinero, cortaba la amistad y desaparecía sin dejar rastro. 


Sorprendidos cuando venían de compras en Verín


​Carlos Javier Peláez Zamora fue detenido cuando regresaba, junto con la vecina de Cualedro, al domicilio tras realizar compras en Verín. Ambos se mostraron sorprendidos , llegando la mujer a arremeter contra los agentes que le preguntaron por su verdadero nombre  y practicaron la detención.

La Guardia  Civil  llevaba más de un mes siguiendo sus movimientos, pero el detenido al parecer es escurridizo y tenía bien estudiado el casco urbano de Verín para salir a pasear con la víctima sin riesgo a encontrarse con una patrulla.

Su comportamiento, según fuentes del Instituto Armado, no levantó ningún tipo de sospechas en su compañera, que creía en él y en todos sus argumentos.

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