VUELTA AL MUNDO

Paquiño, desde Verín hasta Japón sin parar de pedalear

Paquiño, su bicicleta y su equipo de viaje, en el Estadio Panathinaikó, cuna del Olimpismo moderno.
photo_camera Paquiño, su bicicleta y su equipo de viaje, en el Estadio Panathinaikó, cuna del Olimpismo moderno.
A lomos de su bicicleta y equipado con lo imprescindible, este intrépido verinés emprendió hace dos meses una gran aventura ciclista que lo llevará este año, como mínimo, hasta Japón

Francisco Álvarez, Paquiño para los amigos, es un verinés de 35 años con el que hablo cuando se encuentra en Atenas. Salió de su villa natal el 13 de marzo, y desde entonces lleva ya casi 5.000 kilómetros a sus espaldas… y en sus piernas. ¿Su objetivo? Llegar a Japón este mismo año, a través de Turquía y atravesando Mongolia.

A Paquiño, ingeniero civil de profesión, le gusta tocar la gaita (es miembro de la banda Nova Era) y andar en bicicleta. Pero lo suyo con las dos ruedas va un poco más allá: “Sempre montei en bicicleta, dende rapaciño, levo así toda a vida. Ía ao colexio en bici e, xa de maior, non quixen mercar coche. Que había que ir a calquera sitio, xa fora Ourense ou A Gudiña? Pois eu saía antes e ía en bicicleta”.

Un buen día empezó a hacer viajes más largos. Primero, dos semanas por Ourense. Después, durante la pandemia, trabajaba en Madrid pero volvía a casa desde la capital en bici.“Con iso collín bastante callo”, afirma sin atisbo de sorna.

Luego llegaron las carreras. Pero no rutas al uso, sino de esas que consisten en atravesar todo Marruecos. “Imaxina que tes que chegar Moscú saíndo dende París. E que o primeiro que chega en bici, gaña. Pois iso é o ultraciclismo”.

El verinés Paquiño, en la frontera con Montenegro.
El verinés Paquiño, en la frontera con Montenegro.

Posteriormente vendrían Zurich - Tirana, Bari - Civitavecchia, Verín - Barcelona… hasta que este año se decidió a emprender su gran aventura. Por el momento, la cosa no va mal. Ya está en la capital griega, visitando a unas amigas porque se la ha roto el pedalier.

De media, Paquiño ha venido haciendo entre 100 y 120 kilómetros al día. Su presupuesto diario oscila entre los 20 y los 30 euros. Tan solo lleva unas alforjas con lo mínimo imprescindible: ropa para todas las estaciones, herramientas, espacio para comida y bebida, un infiernillo, un dron y una cámara.

Para pernoctar, viaja con una tienda de acampada que monta allí donde le pilla la carretera. Pero no siempre tira de la tienda: “Vai soar un pouco estraño, pero gústame máis durmir nos pórticos das igrexas, en cemiterios. Aparte de estar baixo cuberto, alí nunca te vai molestar ninguén”.

Su “utopía”, como él mismo la define, sería “chegar ao Xapón e Corea do Sur. Despois, facer a Panamericana, que vai dende Ushuaia ata o Canadá. E se aínda me quedan folgos, ir a Cidade do Cabo e chegar a España entrando por Tarifa. Sempre sen coller ningún medio de transporte, agás cando non quede outro remedio que coller un barco. Pero, como digo, é a miña utopía. Polo de agora, céntrome en chegar ao país nipón”.

Por si todo esto fuera poco, durante el viaje Paquiño está haciendo sus pinitos con los blogs de viajes tanto en Instagram como en YouTube, bajo el nombre “@terrameiga.bike”.

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