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El asalto en Seoane: a juicio 9 años por los avances en el ADN

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El asalto en Seoane: a juicio 9 años por los avances en el ADN

La vivienda asaltada en A Granxa.
photo_camera La vivienda asaltada en A Granxa.
Un pequeño rastro en la cinta con la que se amordazó a la víctima, que ya falleció, reactivó el caso

Los avances en las técnicas de estudio de vestigios biológicos consiguieron resolver el asalto violento ocurrido en noviembre de 2011 en una vivienda de Seaone (A Granxa), en donde en ese momento estaba su moradora, una mujer que tenía entonces 69 años y que falleció en 2013. El robo con intimidación, en el que tomaron parte dos personas, estuvo en punto muerto durante mucho tiempo ya que los ladrones iban encapuchados, pero los restos de ADN que dejaron los atracadores en la venda y cinta americana utilizada para amordazar a la víctima llevó a la Guardia Civil en 2018, siete años después, hasta Iván L.C., quien, según la versión dada por la denunciante, entró a su casa con una mujer.

El encausado, que no reconoció los hechos durante la instrucción, fue detenido en Burela, tras conseguir una vida normalizada y pasar por un centro de desintoxicación. Fue enviado a prisión pero la eludió en horas tras abonar una fianza de 10.000 euros.

Ahora, nueve años después, será juzgado en la Audiencia en un proceso en el que la fiscalía, en su escrito de calificación provisional, reclama 12 años y medio de cárcel: cinco por robo con violencia o intimidación, otros cinco años y medio por detención ilegal y dos más por las lesiones que sufrió la víctima.

El asalto sucedió a las diez de mañana del 2 de noviembre de 2011 cuando Dolores, en ese momento estaba sola en su casa de A Granxa, en Seoane (Carballiño). La víctima escuchó ruidos en la parte superior de la casa y subió para ver qué ocurría. Allí vio a  un  hombre y una mujer que llevaban la cara oculta. Los asaltantes arrojaron a la mujer al suelo, donde la amordazaron -solo le quedó un orificio para respirar- con una venda y la cinta americana en la que aparecieron restos del acusado.  Para impedir que la moradora se moviese, la ataron de pies y manos. A partir de ahí, la puesta en escena incluyó amenazas: "Si no nos dices donde está el dinero, iremos a por tus hijos y nietos". La caja fuerte estaba en la bodega de la casa, y fue necesario una radial para abrirla. También revolvieron armario y cajones. El botín, valorado en 1.002 euros, consistió en tres relojes, tres cadenas de oro, dos teléfonos móviles, una sortija y unos pendientes.

Dos horas después, una vecina, alertada al  comprobar que las puertas de la casa estaban abiertas, halló a la víctima sujeta con unas bridas a la barra de hierro de la cocina de la vivienda. Tuvo que recibir asistencia médica por las erosiones en pómulos, sien derecha y ambas muñecas, además de una contusión en el hombro derecho. Precisó 14 días para restablecerse. 

Los encapuchados huyeron por la parte de atrás de la vivienda, ya que un testigo declaró que había visto un vehículo estacionado en esa zona. 

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