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El 12-J mueve todos los marcos

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Camino al 12-J

El 12-J mueve todos los marcos

Ourensanos votan en las pasadas elecciones generales del 10 de noviembre. (Foto: Xesús Fariñas)
photo_cameraOurensanos votan en las pasadas elecciones generales del 10 de noviembre. (Foto: Xesús Fariñas)
Los expertos en el terreno político señalan que la convocatoria electoral estará marcada por un rosario de incógnitas: dificultad para "colocar" el mensaje, ciudadanos más pendientes de la pandemia o con miedo de votar o una abstención elevada, claves

Bien sabido es que a los gallegos no le gusta nada que le toquen los marcos, esas lindes que vigilan con celo que sí han saltado por los aires con la convocatoria de las elecciones al Parlamento de Galicia para el próximo 12 de julio, que abre un escenario completamente inédito al confluir diferentes factores que convierten la cita con las urnas en un desafío para los expertos en Ciencia Política, reconociendo la dificultad de vaticinar cómo se van a desarrollar los comicios, tanto en lo que se refiere al comportamiento de los partidos políticos, obligados a reinventarse para trasladar su mensaje a los ciudadanos, más pendientes desde hace tiempo en todo lo que tiene ver con la pandemia a nivel sanitario y, a partir de esto, las consecuencias económicas y sociales, lo que hace aflorar la posibilidad de que se dispare en las Autonómicas gallegas una abstención que, de por sí, ya suele ser más elevada que en Generales o Municipales.

"É unha incógnita total. Se xa de por si o temos difícil para facer as análises agora practicamente é unha odisea", explica el politólogo y profesor de la Universidad de Vigo Álvaro López Mira, con el que coincide el doctor en Comunicación Política y director de Atalaya Comunicación, Pablo Vázquez Sande: "Cualquier previsión que se esboce en este momento puede quedarse obsoleta en pocos días porque el comportamiento del elector va a estar supeditado a la propia evolución de la pandemia y a la gestión que se haga".

Campaña

Mucho se está hablando de la posibilidad de plantear una campaña electoral de mínimos e incluso reducir por acuerdo entre partidos su duración a una semana, algo que no ha calado en las fuerzas de la oposición, al entender que la posición que ostenta el líder del PPdeG, Alberto Núñez Feijóo como presidente de la Xunta le otorga una mayor visibilidad para trasladar sus mensajes.

"Entendo que Feijóo si parte con más vantaxe. Leva saíndo moito tempo en comparecencias, tendo protagonismo absoluto mentres a oposición está máis desaparecida, porque pouco pode facer máis que criticar a xestión. Está claro que o escenario é máis favorable para o presidente da Xunta, con todas as incógnitas que rodean ó proceso", señala López Mira.

En esta línea, Vázquez Sande apunta que "está claro que el disponer del altavoz institucional siempre va a generar mayores oportunidades de tener presencia". Los temas que saldrán a la palestra no tendrán, además, nada que ver con lo que iba a pasar en el camino hacia el 5 de abril. "Parece obvio que el Covid-19 será el tema transversal, lo contagiará todo", añade Pablo Vázquez, que augura una campaña "que se simplificará en sus formatos y que, de algún modo, quedará descafeinada al menos en los términos en los que la entendíamos hasta ahora".

Participación

"Dá a sensación de que a xente non vai estar moi pendente da campaña e me da que pode medrar enormemente a abstención se non habilitan medidas", indica Álvaro López Mira, poniendo sobre la mesa la coincidencia de factores como el verano y el "medo, que vai entrar en xogo", vaticinando que la abstención puede afectar más al ámbito urbano que al rural, "xa que hai zonas nas que nin se enteraron que houbo contaxios, que os están vendo pola televisión".

Acostumbrados al contacto directo para pedir el voto o trasladar el proyecto, la configuración sociodemográfica de la provincia es un desafío para utilizar vías alternativas con canales digitales. "No tendrán la dimensión que pueden adquirir en otros contextos en los que la brecha de conexión no sea tan grande", señala Vázquez Sande, que entiende que "cabe esperar un mayor nivel de voto por correo para evitar riesgos de contagio". El experto en comunicación política prevé "que el impacto en la participación vaya a ser mayor en áreas urbanas porque son las que han estado sometidas a un mayor riesgo de contagio".

Mientras, sobre el voto a distancia, Álvaro López Mira echa en falta medidas para facilitarlo. "Coa sinatura dixital pódese conseguir que diminúan os contactos e non haxa que facer tantas visitas a Correos", afirma.

La izquierda ha apelado habitualmente a una gran participación y así lo hacía, por ejemplo, el líder del PSdeG, Gonzalo Caballero, en la precampaña de febrero al asegurar que con una "gran movilización del 70% seríamos primera fuerza", mensajes que a día de hoy chocan en un momento en que todavía está en vigor el estado de alarma y las restricciones de movilidad. "A xente parece que está a outras cousas e así seguirá, penso eu", sostiene Álvaro López Mira.

Polarización

Con el escenario político estatal cada vez más polarizado conforme avanza la desescalada, queda por ver cómo ese clima puede trasladarse a la campaña gallega y ourensana. "La confrontación institucional que han mantenido, de modo más o menos velado, PP y PSOE por la gestión del Covid-19 no se puede perder de vista. En ese marco, habrá que ver el tipo de relato que son capaces de construir unos y otros e incluso el BNG y otras marcas, de si pueden buscar un espacio propio", opina Vázquez Sande.

Cambio de actores

La suspensión del proceso electoral de abril abre ahora la puerta a que los actores que salieron a la palestra para aquella cita no sean los mismos. En la izquierda, ya asoman voces en En Marea –no presentó candidatura para el 5-A– que abren la puerta a configurar una plataforma para concurrir a los comicios. Hace unos meses eran 13 las listas que se inscribieron en la provincia. Queda por ver cuál será el panorama ahora. Lo que sí parece es que el habitual baile de nombres y líos por integrar las candidaturas no emergerá en esta ocasión. El casting ya se hizo en marzo. 

Paritorio, salario mínimo, pensiones o ave, temas “barridos"

Algo más de tres meses después de que se convocasen las elecciones autonómicas para el 5 de abril, nada es lo mismo en el terreno en el que los partidos políticos buscarán convencer a los ciudadanos para ganarse su voto en los comicios anunciados ahora para el 12 de julio.

La crisis del coronavirus ha puesto patas arriba todo y temas que se presumían troncales para abordar durante la campaña de marzo quedan ya lejos. En boca de todos estaba, por ejemplo, la decisión de la Xunta de cerrar el paritorio de Verín y, semanas después, reabrir sus puertas después de una serie de movilizaciones y la contratación de pediatras para el comarcal.

También se hablaba sin parar de si el AVE llegaría o no en 2021. Informes de la Comisión Europea, fuego cruzado entre el Gobierno central y el autonómico sobre los plazos y el avance de las obras han quedado, por lo menos, en barbecho mientras los trabajos avanzan sin tener sobre ellos el foco mediático y político.

Por otro lado, la izquierda trataba de sacar partido de la reciente configuración del Gobierno central entre PSOE y Podemos, con medidas en el ámbito laboral como el incremento del salario mínimo o en el social con la revalorización de las pensiones.

Lo que parece que no cambiará es que la sanidad y su gestión serán otra arma arrojadiza entre los partidos políticos en un contexto con factores, como coinciden los expertos en el terreno político, impredecibles. "Todo quedou  barrido, desaparecido", dice Álvaro López Mira. El desenlace, todavía por escribir.