La Región

TRIBUNALES

Adiós agridulce del fiscal jefe: "Tengo la conciencia tranquila"

La plantilla despidió a Florentino Delgado, que se va a Madrid, tras 15 años en la provincia

La plantilla de la Fiscalía de Ourense celebró una comida de despedida.
La plantilla de la Fiscalía de Ourense celebró una comida de despedida.
Adiós agridulce del fiscal jefe: "Tengo la conciencia tranquila"

La plantilla de la Fiscalía de Ourense se reunió ayer en el restaurante La Herradura para despedir al fiscal jefe de Ourense, Florentino Delgado Ayuso, quien recientemente solicitó su traslado a Madrid días después de serle comunicada la suspensión cautelar de funciones por el asunto de la vivienda de la que disfrutó estos años de forma gratuita, una medida que, según precisó, "está recurrida". Burgalés de nacimiento, aseguraba ayer que se siente un ourensano más.

Delgado Ayuso, quien llegó a la ciudad en 2004, se mostró agradecido y emocionado. "El sitio, la gente y el paisaje que dejo -en alusión a Ourense- me ha hecho feliz", aseguró. "Decís aquí que uno viene y se va llorando y es muy cierto", bromeó.

Valoró "a un equipo de primera categoría -funcionarios y fiscales- implicado, responsable y profesional" con el que trabajó estos últimos 15 años y que facilitaron su labor. En este tiempo, echando la vista atrás, "pasaron muchas cosas, casi todas buenas".

Así, puso el foco, hablando en plural, en la creación de "un servicio de medio ambiente, que es referente". La fiscalía, según dijo, "sufrió con los incendios". También destacó la creación de un servicio "puntero" dedicado a la delincuencia informática sin olvidar a "los servicios de menores, que han tenido un auge muy importante así como seguridad vial y otras especializaciones".

Su propósito de "poner una fiscalía con cabeza y corazón" lo ve cumplido: "De nada nos vale la cabeza en la función pública cuando tratamos intereses relevantes como la vida, la libertad, el honor, el patrimonio de las personas  (...). Hay que ver más allá de los papeles y ese es el corazón que hay que poner en la fiscalía ".

Pero el hasta ahora fiscal jefe de Ourense no quiso entrar en las cuestiones que le llevan a irse, reconociendo que "no es la situación" en la que me hubiera gustado despedirse. "Me queda sabor agridulce con las formas en que han sucedido los últimos acontecimientos", aseguró. También aprovechó para aclarar que "en esencia mi conciencia está tranquila de manera absoluta" para puntualizar que sobre la mesa está un palmarés "de cosas hechas, con conciencia de haberlo hecho bien" pese "a errores o faltas que siempre he tratado de detectar, oyendo a mi gente y haciendo examen propio para crecer profesionalmente".

No se pronunció sobre quién le gustaría que le sustituyese. "Alguien tiene que ser jefe y para que eso ocurra alguien ha tenido que salir de jefe; quien nombra y saca es la misma moneda con dos caras", añadió.