La Región

TRIBUNALES

La denunciante de acoso inmobiliario dice que un notario fue a vigilarla

El abogado de Lucila Vázquez, Jorge Estévez, ha confirmado que la intención es que el caso "siga adelante” e incluso llegue a "juicio oral", desde el convencimiento de que existió “un caso de acoso inmobiliario"

Lucila Vázquez (izquierda), llegando a los juzgados.
Lucila Vázquez (izquierda), llegando a los juzgados.
La denunciante de acoso inmobiliario dice que un notario fue a vigilarla

La mujer de 92 años afectada por un presunto acoso inmobiliario, Lucila Vázquez, declaró este jueves ante el juez que la Xunta de Galicia le llegó a enviar un notario a casa un mes después de que el ascensor dejase de funcionar para asegurarse si seguía viviendo en el piso, con un presunto ánimo de poder así rescindir el contrato en caso de que hubiese abandonado la vivienda.

El caso en el que se investiga si dos cargos de la Consellería de Facenda ejercieron "acoso inmobiliario" contra una inquilina nonagenaria prosiguió con la declaración de la afectada. Ahora, el magistrado Luis Doval tendrá que decidir si archiva la causa o decide abrir juicio oral, como así desea la acusación, algo que dejó ayer de manifiesto el letrado de la víctima, Roberto Estévez .

La mujer, que vive de nuevo en su vivienda de la avenida de La Habana, tuvo que residir cuatro meses en un hotel al no arreglar la Administración una avería del ascensor. La acusación, al igual que la Fiscalía, sostiene que todo era una estrategia para conseguir que se fuera de casa y así poder reconvertir el edificio en oficinas. 

La afectada afirmó ante el magistrado que nadie hacía la limpieza del edificio, que "estaba asqueroso",  y que incluso le saltaba "el polvo a la cara" debido a la suciedad. Ahora, sostuvo que está "un poco más limpio". Además, relató cómo tampoco se reponían las bombillas, hasta que fue el otro vecino del inmueble el que se encargó de cambiarlas. 

"Me estuvieron machacando", dijo la afectada sobre la falta de ascensor, que la obligaba a "subir poco a poco" a su casa. Asimismo, señaló que bajaba a la mañana y no regresaba a la vivienda hasta la noche "porque no podía subir y bajar las escaleras varias veces el mismo día". Por último, aseguró no conocer a los dos cargos investigados, la secretaria xeral de Patrimonio  y el subdirector de ese mismo departamento. 


No recibió ofertas, al contrario que el vecino, asegura


Lucila Vázquez aseguró que, al contrario que su vecino –que sí reconoció haber recibido una oferta formal de la Xunta para abandonar el inmueble–, no recibió ningún tipo de carta, lo que lleva a la acusación a sostener que querían conseguir que dejase el inmueble por mediante la merma de los servicios como el ascensor.  Aseguró en su declaración que nadie de la Xunta le envió ninguna carta ni se acercó a ella para comunicarle que la querían echar, pese a que sí negociaron con su vecino.