Ourense

Arquitectura tras la epidemia

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Crisis del coronavirus

Arquitectura tras la epidemia

Personas asomadas a los balcones a la hora del aplauso a los sanitarios.// José Paz
photo_cameraPersonas asomadas a los balcones a la hora del aplauso a los sanitarios.// José Paz
Que la vivienda era un lujo no hacía falta que llegara el coronavirus para constatarlo, lo sabíamos. Lo que sí nos ha hecho reflexionar es en la idoneidad de esos espacios, máxime cuando hemos incorporado el teletrabajo. 

Son las ocho. Una sociedad confinada entre cuatro paredes se asoma al exterior, gesto de apoyo y de reivindicación de la propia vida. 
OURENSE 22/03/2020.- Historias del coronavirus, las ocho. José PazEl urbanismo del s. XIX llevó la salubridad a las ciudades, los cementerios se alejaron del centro a la par que se propició una red de saneamiento. Aún así fueron inevitables las epidemias como la gripe española o la tuberculosis en los años 20 del pasado siglo. 

La pandemia que estamos viviendo es nueva, no novedad, se han vivido otras en el último siglo, aunque no de la misma intensidad. Recordaba el otro día José María Eguileta que en 1918, el día de Todos los Santos, se prohibieron las visitas al cementerio de San Francisco, en plena proliferación de la enfermedad. 

Con el confinamiento, nos hemos acostumbrado a una realidad nueva, vivir encerrados en casa, situación que nos ha hecho repensar los espacios, también a los arquitectos. Hemos descubierto otras sensaciones, también necesidades. Es como si el hecho de estar recluidos nos hubiera convertido en seres más sociables, al menos hacia fuera. La necesidad de viviendas planteadas hacia el exterior -algo que la normativa autónomica exige- no en todos los casos ocurre. “Por vivienda exterior se entiende el hecho que dé a una calle o a un espacio público, a una plaza o a un patio de un determinado tamaño”, apunta Elvira Carregado, arquitecta municipal. 

Balcones

Hemos descubierto la importancia de los balcones, ventanas; los más privilegiados terrazas. Espacios donde estos días se está viendo mucha vida, lugares de socialización y de distensión para que todo sea más llevadero. La normativa de habitabilidad en Galicia es del 2010, en la que por ley se exige ese espacio exterior mínimo. Aunque también hemos visto en estos tiempos proliferar pisos de espacio reducido, o ínfimo como en las grandes ciudades, que esperemos ahora sirva también de reflexión. “Las primeras rehabilitaciones del Casco Histórico, los ARIs, las primeras promociones que las hacían los promotores, recuerdo que unían dos edificios y luego los subdividían porque no cumplían los estándares -decían- en viviendas muy pequeñitas, de 50-60 metros cuadrados”, comenta Elvira.

 

La escasez de luz, la falta de balcones, junto con los pisos reducidos han convertido el confinamiento en un drama 

Todos los arquitectos son conscientes del momento de reflexión que esta experiencia del confinamiento plantea, a lo que hay que sumar una realidad sobrevenida que aunque estaba ahí es ahora cuando se ha puesto en marcha a toda máquina, la del teletrabajo. Esta opción laboral se ha mostrado efectiva para salvaguardar plantillas en caso de una epidemia como ocurre ahora, pero también es atractiva para abaratar costes a las empresas y evitar desplazamientos innecesarios al lugar de trabajo. La cuestión está en poder disponer de viviendas más amplias para no tener que invadir las zonas comunes como la cocina o el comedor, como en muchos casos está pasando. “Para poder vivir, trabajar, y descansar en el mismo sitio, necesitamos también poder mirar al exterior; lo que más está echando de menos la gente es tener la sensación de estar fuera”.

Si la salubridad llegó a las edificaciones en los años 20 del pasado siglo, merced a la apertura de grandes espacios de aireación, eso fue posible con la aparición de nuevos materiales como el hormigón. En muchos casos las recomendaciones para hacer más saludables los espacios pasa por ventilarlos. Una de las recomendación que los aparejadores de Lugo planteaban estos días. “A lo mejor en los años 20 con la tuberculosis sí que se pensó un poco más en las condiciones de habitabilidad, en abrir huecos para que entrara la luz, porque lo permitían las nuevas tecnologías”.

Le Corbusier

Uno de los paradigmas constructivos de salubridad y vivienda muy valorado por todos los arquitectos son las Unités d'Habitation del arquitecto francés Le Corbusier, en Marsella. “Le Corbusier vino a preocuparse por dónde entraba la luz, cómo se ventilaban los espacios, una ventilación cruzada, algo muy de sentido común. Pero él tenía una parcela sólo para él, para buscar la orientación adecuada; eso en una manzana cerrada no lo puedes hacer”.  

 

Tras la epidemia del coronavirus son muchos los arquitectos que están ya repensando las nuevas necesidades

Al Ourense medieval se le quitaron las puertas, para que se ventilara, tal como ocurría en otras ciudades. “En la Barcelona -de Cerdá-, en la que nos apoyamos todos, desapareció la muralla y se diseñó una ciudad para solucionar los problemas de salud pública”.

Carregado tiene claro que el confinamiento va a hacer repensar la arquitectura, se va a exigir un poco más de lo que pide el decreto de Habitabilidade de 2010. “Las casas bien diseñadas son salud. Mejorar los espacios para que tengan luz exterior, aunque todos es imposible”. Hasta ahora los primeros que se quedaban sin luz eran los baños, que en medio de una enfermedad precisan más que nunca ser ventilados. Los pisos de los últimos años han ido además achicando espacios comunes, mermando habitaciones y ahora la nueva realidad implica que es necesario dotarlos de un despacho o una oficina. “Si queremos teletrabajar hay que repensarlas de otro modo. Las viviendas que cumplen la normativa de habitabilidad están bien, pero para vivir, no para vivir y trabajar”.

Las ocho, hora de la representación, momento de soltar lastre, expresión de júbilo y agradecimiento; después, toca de nuevo volver hacia dentro.