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El atraso en las obras llevarán al otoño los primeros tests del AVE

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El atraso en las obras llevarán al otoño los primeros tests del AVE

Un Alvia pasa al lado de la base de Meamán, que estará concluida en los próximos días (CARLOS TAVARES)
photo_cameraUn Alvia pasa al lado de la base de Meamán, que estará concluida en los próximos días (CARLOS TAVARES)
Los trabajos de electrificación de la línea y las bases de montaje no terminarán hasta verano de 2020 

A tres semanas de cumplirse el plazo oficial para la finalización de las obras del AVE a Ourense y pese al indudable esfuerzo que desde el Adif están realizando para minimizar el retraso, la situación en los 119,5 kilómetros de trazado entre Pedralba de la Pradería y la estación de Ourense Empalme dejan pocas dudas de que los trabajos seguirán al menos hasta el comienzo del verano y, muy probablemente, no se pueda comenzar con las pruebas técnicas en el último tramo del AVE gallego hasta el próximo otoño.

La clave de esta incertidumbre, que podría llevar al traste incluso el nuevo cronograma de los técnicos  que sitúa en el final del primer semestre la conclusión de las obras de montaje de la vía se encuentra en tres contratos, adjudicados entre los meses de noviembre de 2018 y enero de 2019: las bases de montaje de Meamán y Vilavella y el tendido de la electrificación de la línea.

Meamán, la base adjudicada en noviembre, demoró el inicio de su construcción hasta el verano y a día de hoy sigue en obras, si bien es cuestión de días, tal vez de unas pocas semanas que pueda estar ya a plena operación. En el caso de Vilavella, que debería ser el gran centro de operaciones en todo el proceso del montaje de la vía del tramo ourensano está a meses de poder recibir el primer tren carrilero. 

El tercero de los contratos llegó a su adjudicación con retraso: el montaje de la catenaria y demás elementos del sistema de electrificación fue adjudicado a la UTE Electrén-Elecnor en enero de 2019, pero su plazo de ejecución es muy largo: 22 meses. Podrán acelerar, doblar turnos, pero pese a ello resulta imposible que acaben su tarea antes de la llegada del verano. En el tramo anterior, entre Zamora y Pedralba, el montaje de postes, elementos de sustentación y canalizaciones se realizó incluso mientras se trabajaba en la plataforma y se cumplió el plazo. Pero en el tramo gallego incluso aquellos procesos que no necesitan de la actividad de las bases de montaje, como es la colocación de los postes, hay zonas en las que los postes siguen sin estar montados.


Adif activa el plan B: la base de La Hiniesta


En esta tesitura, el Adif ha optado por activar el plan B que los técnicos del administrador de las infraestructuras barajaban ya el pasado mes de septiembre, pero que han esperado hasta ahora para ejecutar: empezar el tendido del carril no en Meamán, ni el Vilavella, sino en Pedralba de la Pradería, con un tren carrilero que opera desde la base zamorana de La Hiniesta y que tiene que recorrer más de 100 kilómetros de la línea de alta velocidad actualmente en pruebas para depositar las barras de carril sobre las traviesas desde la zona del cambiador de ancho hacia el túnel del Padornelo. La solución de La Hiniesta no puede prolongarse por mucho tiempo. Su alternativa, Vilavella, no estará hasta marzo o abril. Es posible que Meamán se incorpore a esta tarea a partir de los primeros días del mes de enero y tendrá que llevar el peso de un trabajo que había sido planificado para  ser abordado  desde dos bases.


El horizonte de 2022 cobra cada vez más fuerza para el estreno de la línea


Cada línea es diferente. Esa es la explicación del Adif para no confiar en la lógica de los precedentes a la hora de evaluar un plazo incluso aproximado que nos señale en qué momento podrán estar circulando los trenes de alta velocidad entre las estaciones de Madrid y Ourense Empalme. Entre Zamora y Pedralba el montaje de la vía y la catenaria fue a un ritmo coordinado y diligente, y requirieron nueve meses desde que empezaron a tender el carril. Buena parte de los postes ya estaba levantados en ese momento, la parte eléctrica iba muy avanzada. En el caso gallego, con dos bases operando, podría estar concluido en seis meses. Pero el plan fracasó. Si las obras concluyen en verano, las pruebas no se iniciarán hasta el otoño –siempre hay flecos, incluso en Zamora los hubo y las pruebas comenzaron a finales del pasado enero–. 

Para que en el tramo ourensano las pruebas tarden 15 meses, como entre Zamora y Pedralba, tienen que ir muy bien sincronizadas: no es lo mismo hacer pruebas de carga en 3,9 kilómetros de 14 viaductos que en 10,15 de los 29 del último tramo. O las pruebas de seguridad en 9 túneles que suman 4,76 kilómetros que en 32 túneles que suman 132,09 kilómetros. O la complejidad de testar una línea de 119,43 kilómetros que lleva más de 14 kilómetros con vía única y tres carriles. Así pues, incluso en la situación más optimista de que las pruebas durasen los 15 meses que se invertirán en el tramo anterior, siempre que no haya sorpresas, las circulaciones comerciales no estarán viajando entre Ourense y Madrid hasta 2022. La hipótesis que manejaba este periódico, incluso en la época de De la Serna, cobra más fuerza.