La Región

OURENSE NO TEMPO

“Con la cara lavada y recién peiná"

Daños, destrozos y reformas de A Ponte Vella a lo largo de los siglos, hasta llegar a los últimos trabajos de limpieza

A Ponte Vella en una imagen del Ministerio de Información y Turismo de 1966.
A Ponte Vella en una imagen del Ministerio de Información y Turismo de 1966.
“Con la cara lavada y recién peiná"

Dicen los historiadores que fueron los romanos en el siglo I quienes decidieron levantar este símbolo de nuestra ciudad. Cuentan también que en varias ocasiones sufrió serios daños. De manera documentada se habla del siglo XII como el momento en que el arco central (durante años el de mayor luz de España) se vino abajo.

Por el medio, y sin que tengamos noticias de que sufriera daños a Nosa Ponte, un rey suevo de nombre Remismundo, en el año 463, destruyó la ciudad; pasados unos 250 añitos, un moro hijo de Muza, llamado Abdelaciz, pasó por aquí en el 716, y también le dio por destruir la ciudad (de nuevo faltan datos sobre si el puente sufrió daños). Los normandos debieron pensar que era un deporte eso de destruir Ourense, y en el 970 se pasaron por aquí para tirar unas cuantas casas, fue la expedición de un “bárbaro” de nombre Gudroed; el caso es que este buen hombre tuvo el “privilegio” de comenzar una serie de “agradables" visitas: solamente veintisiete años después de su llegada, un señor de los de alfanje a la cintura con el conocido nombre de Almanzor se apropió de la ciudad. A los vikingos no debió hacerles mucha gracia saber que otros terminaban de limpiar el hueso que ellos habían dejado, y a bordo de sus drakares remontaron el Miño, llegando hasta Ribas de Sil. Ourense estaba tan esquilmado que solo les hacía parar un momento. El líder de aquellas huestes seguro que era un gigantón de melenas rubias de nombre Olaf y apellido con cuatro consonantes seguidas Haraldsson.

A partir de aquí, los extranjeros dejaron de interesarse por destrozarnos la ciudad, y dejaron ese privilegio a los vecinos nacionales, el caso es que ese momento es en el que sabemos que “solo o en compañía de otros”, cedió el arco central, y volvieron a ponerse de moda las barcas para pasar el río desde Canedo.

Ya puestos, deberíamos contar lo de las dos torres que tuvo a modo de puerta de vigilancia y recaudación , una construida en el siglo XVI (en sustitución de otra del siglo XIV, "Torre Vieja") en el lado de Ourense; ésta se supone que es la que aparece en el escudo de la ciudad (también podría ser que se intentara reproducir la "Torre Vieja", pero como ésta no estaba encima del puente, existen dudas). or aquello de la defensa y algo de simetría, en las primeras décadas del siglo XIX se levanta otra en el lado de Canedo, pero cuando rematan las guerras carlistas (1839) se decide eliminar las dos. La carretera Vigo-Villacastín pedía amplitud para la circulación, (de aquellas los carros de bueyes eran muy anchos).

Todo este rollo que os cuento, viene porque estos días es un placer darse un paseo por el entorno de nuestra Ponte Vella: le han realizado un trabajo de limpieza que es de agradecer. (Bueno la catedral también está como con zapatos nuevos.) Bueno y también porque encontré esta foto del Ministerio de Información y Turismo hecha en 1966 que muestra un puente que también debía estar de arreglos, fijaos en el hueco del pilar central…

¡Ah!, y darle un vistazo también a las típicas barcas ourensanas, hoy que yo sepa no tenemos ni la muestra.

 He omitido del listado de nuestros visitantes a franceses e ingleses, porque estos preferían llevarse cositas en vez de destruir. Aunque cuentan las crónicas que no tenían inconveniente en guardar sus caballerías en las celdas de los monjes del convento de Santo Domingo, cierto es que seguramente no eran muy lujosas, pero seguro que en su casa no lo hacían.