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La ciudad refuerza el control policial mientras define su futura movilidad

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La ciudad refuerza el control policial mientras define su futura movilidad

Vehículos atascados en la avenida de Buenos Aires, una de las calles más afectadas por  el tráfico intenso a diario.
photo_cameraVehículos atascados en la avenida de Buenos Aires, una de las calles más afectadas por el tráfico intenso a diario.

Más presencia del radar o zonas 30 junto a colegios, algunas medidas tras un año del Móvete por Ourense, con deberes como nuevas peatonalizaciones

El programa "Móvete por Ourense" sopla las velas. Ayer se cumplió un año de la primera reunión en la que el Concello comenzó a tejer el plan de movilidad que quiere para las próximas décadas en la ciudad, un diseño en el que se fijaban objetivos claros: pacificación del tráfico para evitar que las principales arterias sigan siendo blanco de la velocidad, priorizar a los viandantes o integración de medios de transporte como la bicicleta.

A la espera de que el gobierno local ponga sobre la mesa proyectos ambiciosos como nuevas peatonalizaciones, pasos de cebra elevados en las grandes avenidas del centro, en las que los peatones piden también una reducción de la velocidad hasta los 30 kilómetros por hora, o aparcamientos disuasorios para potenciar el uso del transporte público; se han activado algunas medidas, tanto de concienciación como, especialmente, de prevención, intensificándose la vigilancia policial en las calles para poner coto, entre otras cosas, a los atropellos, concluyendo 2017 con nueve menos que los 69 registrados el año anterior.

Diferentes reuniones entre el alcalde de la ciudad, Jesús Vázquez; el concejal de Seguridad Ciudadana, Carlos Campos; y la intendente de la Policía Local, María Barrera, llevaron a los agentes a reforzar su presencia en los pasos de peatones complicados, como el del Parque de San Lázaro, informando y multando a los peatones que cometían imprudencias. Paralelamente, tanto en los entornos con centros escolares y parques públicos se tomaba la decisión de reducir el límite de velocidad a 30 kilómetros por hora.

Esta medida es reclamada, no obstante, desde muchos colectivos, como los vecinales, para que se expanda a otras calles y avenidas de la ciudad. Para analizar el comportamiento de los vehículos, ha ganado presencia el radar móvil, especialmente desde la cesión de un vehículo con sistema incorporado, que ha multiplicado los controles realizados.

"Necesitábamos contrastar aquellos problemas y necesidades con datos objetivos que se prolonguen en el tiempo", apuntan desde la Policía Local, que destacan que se denunció a un 3% de conductores de todos los controlados durante 2017. En el número total de accidente, el año pasado se cerrño con 1.961, ligeramente por debajo de los de 2016.

Se ha activado, por otra parte, desde la Concejalía de Infraestructuras, un estudio de la mano de Cogami para detectar aquellos pasos de cebra en los que la visibilidad es reducida por los aparcamientos o contenedores, para adaptarse así a la normativa, aunque todavía se está esperando por los resultados.

La precariedad del servicio de regulación semafórica, que condiciona muchas acciones al contar con instalación desfasada, no ha impedido que se hayan retocado algunos ciclos para evitar que los vehículos se lancen. El Parque de San Lázaro o el eje Saínza-Pena Trevinca-Emilia Pardo Bazán son algunos de los ejemplos.

Apuestas

Durante este año, coincidiendo con la Semana Europea de la Movilidad, el Concello ensayó la peatonalización exprés de la rúa Xocas y del tramo de Cardenal Quevedo próximo al Parque de San Lázaro, aunque por el momento no ha tenido continuidad, alegando desde Infraestructuras que se necesitará una importante inversión económica para dar el paso. La rúa Reza es otro de los objetivos para eliminar el tráfico rodado.

Asimismo, la inseguridad urbanística pone en jaque también la construcción de aparcamientos disuasorios, demandados por ejemplo desde la Federación Limiar, que entregó un documento con propuestas al Concello.

Esta medida, unida a una renovación de la concesión del transporte público, con un mapa de líneas desfasado al alcanzar casi los tres años en precario, son vitales según los expertos para una movilidad más sostenible.

También está pendiente la integración de la bicicleta con carriles específicos y seguros. En este sentido, proyectos como la reforma del vial OU-105 de Seixalbo habilitarán este tipo de zonas, lo que servirá para testar su funcionamiento.

Una apuesta firme por el Camiño Escolar, "sin demanda" según el gobierno, pese a que la comunidad educativa y el resto de partidos políticos lo piden, también está en la larga lista que Ourense debe afrontar para diseñar su futura movilidad.