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Ourensanos que concilian libros con entrenos

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Reportaje

Ourensanos que concilian libros con entrenos

Eva Feijóo, del Club Natación Pabellón Ourense, e Iván Feijóo, del NESTA-SKODA Aleca.
photo_cameraEva Feijóo, del Club Natación Pabellón Ourense, e Iván Feijóo, del NESTA-SKODA Aleca.
Compaginar exámenes y citas deportivas no es sencillo, pero los que lo hacen aseguran que es posible, con ganas y esfuerzo.

Competir en un deporte de élite supone invertir alrededor de dos horas y media diarias en entrenamientos. Desplazamientos, preparación, pruebas, partidos... El nivel de dedicación es elevado. Si a la ecuación se le añaden estudios, la cosa se complica. 

Candela Soria (Ourense, 1998), Eva Feijóo (Ourense, 2004), Iván Feijóo (Ourense, 1999) y Pol Figueras (La Selva del Camp, Tarragona, 1998) compaginan ambos mundos con una fórmula en la que la pasión y el esfuerzo son imprescindibles. No es raro que el ciclista Iván Feijóo se lleve los apuntes de Medicina en una tablet para repasarlos en los viajes, ni que Soria aproveche los trayectos en tren para adelantar trabajos de INEF.

Candela Soria, jugadora del Envialia, y Pol Figueras, del COB.

"Al final es saber llevarlo, sacar tiempo", explica Pol Figueras, jugador del COB y estudiante del grado de Maestro de Primaria. "A veces tienes nuestros momentos de bajón y bala racha, te agobias, pero al final gracias al apoyo del equipo, de la familia y los amigos, sales del bache", apunta Soria, jugadora del Envialia y estudiante de INEF. 


Las historias


Eva Feijóo es nadadora del Club Natación Pabellón Ourense y cursa 4º de la ESO. Los lunes empieza a entrenar a las 6,15 horas, antes de ir a clase. "De martes a viernes a las 15,30 horas, y los sábados a las 9,00 horas", cuenta. Por el momento, lo lleva bien, aunque los entrenamientos y los estudios requieren cada vez más de su tiempo. "Tengo suerte, memorizo bien", asegura. 

Pol Figueras fichó por el Barcelona con 12 años, y a los 15 empezó a estudiar en la Masía del club, que permite a los jóvenes seguir sus estudios. "Era fácil porque teníamos las clases por la tarde y los entrenamientos por la mañana", recuerda. Después de hacer Selectividad escogió Psicología, pero lo dejó después del primer año. "No me motivaba, y tampoco sabía dónde estaría después, tendría que cambiarme de facultad", dice. Por eso se decantó por la modalidad online, que ahora le permite realizar sus estudios de Educación Primaria desde Ourense: "Cogí solo la mitad de asignaturas, tengo un tutor que me ayuda a cambiar fechas de exámenes si coinciden con entrenamientos o partidos oficiales...".

Iván Feijóo y Candela Soria apuestan por el formato presencial, que supone hacer equilibrios. "Entrenamos cuatro días a la semana, y vengo a entrenar desde A Coruña tres días, el cuarto me quedo porque es trabajo individualizado", dice Soria. Feijóo ya está en tercer año de Medicina, lo que supone compaginar clases, prácticas y ciclismo. "La verdad es que la universidad ayuda y si algún día me tengo que ir antes de prácticas, los tutores no ponen pegas", cuenta. Aún así, reconoce que es duro: "Es muy difícil compaginar ambas cosas, no por la carrera en sí, sino por la cantidad de horas de una cosa y otra". 

El apoyo de compañeros de clase, amigos y familiares se vuelve clave en muchos casos. "Siempre me avisan de la materia que se da en clase, si hay algún cambio importante...", comenta Feijóo.



Hacia el futuro: "Hay que pensar qué vas a hacer cuando se acabe tu carrera"

Hacia el futuro, las visiones son variadas. Eva Feijóo tiene claro que quiere estudiar INEF, y ve en la natación una herramienta. "Creo que me puede ayudar en la carrera, en vez de ser un impedimento será una ventaja", señala. 

Pol Figueras valora la carrera universitaria como un aval después de su etapa como baloncestista: "En mi caso, si tienes mucha suerte llegas a los 40, pero con las lesiones... No es fácil, y tienes qué pensar que vas a hacer después, tienes que preparte para el mundo laboral, para hacer otra cosa que no sea baloncesto". Figueras se plantea ser entrenador o profesor, llegado el momento.

En el caso de Iván Feijóo, tiene claro que no podrá compaginar la medicina con el deporte a largo plazo: "Si tuviera que dejar algo dejaría la competición, aunque siguiese haciendo deporte. Me veo más ejerciendo como médico en unos años que en el deporte, así que intentaré sacarle el máximo jugo al ciclismo". 

Candela Soria, por su parte, está segura de que, mientras tenga motivación, seguirá su carrera de INEF: "Me gusta la idea de seguir aprendiendo y mejorando para conseguir lo que me propongo, es lo que me motiva a no dejar la carrera ni el fútbol, no perder las ganas y cada día querer más".



La pasión por el deporte, desde pequeños

La pasión por el deporte arrancó pronto para todos ellos. "Empecé a nadar con tan solo seis meses en Javier Pazos", recuerda Eva Feijóo, que empezó con 5 en la escuela del pabellón de Os Remedios, donde sigue actualmente en el club. "Diría que empecé a jugar al fútbol desde que tengo uso de razón, aunque la primera vez en un equipo fue a los seis años", señala Soria. "Sobre los 6 o 7 años empecé en el baloncesto, y un poco más tarde con el ciclismo", dice Iván Feijóo. "Empecé a los 5 años en el basket", comenta Figueras. 

Los años pasaron, y la implicación y el disfrute aumentaron, pero ninguno duda en que el camino merece la pena. "Compaginar la carrera con el Envialia no supone mucho esfuerzo cuando el motivo es el fútbol, es algo que me apasiona y son momentos de desconexión, diversión, compañerismo...", dice Soria. "Es muy importante ejercitar el cerebro, evadirte de lo que es el baloncesto, me encanta, claro, pero el hecho de estudiar y focalizar tu mente en otros ámbitos es necesario", reflexiona Figueras.

"Nunca llevo los apuntes a las competiciones porque creo que es un momento de relajación y de concentración en el deporte", opina Eva Feijóo. "Creo que no es motivación sino vocación, me gusta tanto el ciclismo como la medicina, por lo que mientras peuda seguiré llevando las dos a la vez", comenta Iván Feijóo.