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O Couto: el barrio más castigado ya ve la luz

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Crónica

O Couto: el barrio más castigado ya ve la luz

Joven cargada de cafés para llevar, ayer en O Couto (JOSÉ PAZ).
photo_camera Joven cargada de cafés para llevar, ayer en O Couto (JOSÉ PAZ).
"Nadie nos ha explicado por qué nos trataron así", lamenta un vecino de una zona que lleva casi tres meses asediada por las restricciones. El comercio da la bienvenida a la hostelería que "todos necesitamos". 

Son casi tres meses desde aquel ya lejano 18 de septiembre. "Nadie nos explicó nunca por qué se cerró, durante un tiempo nos sentíamos apestados. Había gente que ni quería pasar por estas calles", lamenta un trabajador de un negocio de la avenida de Portugal, que recibe con una mezcla de indiferencia e ilusión. "Nos alegramos, sobre todo por la hostelería, porque se ha notado en todo el comercio", señalaban en una tienda de alimentación de la rúa Ervedelo, pero puntualizando que "ahora hay que comportarse y cumplir, la Navidad causa temor". Hay temor a que la situación se vuelva en contra, pero por la calle los vecinos confiesan que era "insostenible" la situación que se vivía en las calles. 

"Una chica montó una tienda de complementos días antes del cierre en septiembre y acabó cerrando, da mucha pena todo eso", confiesa un empresario, que no da crédito a por qué nadie les explicó lo sucedido en el barrio. En un estanco,  confiesan que "el cierre de la hostelería nos incrementó, por ejemplo, la venta de prensa, quizás en eso a nosotros nos fue a mejor, pero nos alegramos mucho, porque con la hostelería nos v a mejor a todos". Tras meses duros, hay casos, como los de Remedios Dalmeida, que ha querido agradecer a los clientes de su mercería, que tanto le han apoyado, con un sorteo de una cena: "Lo merecen todo".  Y otros, como Luis Alberto Ramos y su esposa Carmen Rosa Gómez, que en estos tiempos oscuros de O Couto se han atrevido a dar el paso de abrir su nuevo negocio, Pebbels and Bambán. "Mucha gente de la familia no lo veía claro por la pandemia, pero somos gente luchadora", dice Ramos. Porque, pese a los mes más duos del barrio, O Couto empieza a ver la luz. 

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