Ourense

Cruz Roja sale en busca de los sin techo en plena ola de frío

Ourense

INVIERNO

Cruz Roja sale en busca de los sin techo en plena ola de frío

La organización realiza salidas periódicas para informar y apoyar a las personas en situación de calle

En medio de la ola de frío que azota la ciudad estos días, Cruz Roja sale a la calle para informar y apoyar a las personas en situación de calle. "Informamos sobre cómo protegerse de las bajas temperaturas, que sepan cómo acercarse a los recursos normalizados... El objetivo es que sepan que les podemos ayudar", explica Diego Conde, técnico del programa de atención a personas sin hogar de Cruz Roja, financiado por la Xunta de Galicia. Durante el pasado año, la entidad atendió a 380 sin techo, de los que más de 200 estaban "de paso". "Aún así, son muchas personas para una ciudad como Ourense", apunta Conde. 
Para ello, un grupo de voluntarios coordinado por personal de la organización realiza salidas periódicas, diurnas y nocturnas, por las calles de la ciudad. "Como mínimo salimos una vez cada dos semanas por la noche", comenta José Joaquín Galicia, otro de los técnicos del proyecto. Las diurnas, por su parte, se realizan diariamente.

Anoche, una decena de personas se reunió en la sede de Cruz Roja en As Lagoas para llevar a cabo una de esas pequeñas expediciones. Sobre las mesas, magdalenas, guantes, termos y mantas. "Con la excusa del café nos acercamos a ellos y entablamos conversación", dice Conde. 
"Normalmente as persoas responden ben cando nos acercamos, pero ti xa ves se están receptivas", comentan dos voluntarias del Comité Cidadá Anti-Sida, que desde hace unos meses participa en las salidas. "Hai xente á que xa coñecemos, coa que temos relación, e se hai casos novos hai que ir paulatinamente", añaden. Para José Bautista, otro de los participantes, su motivación es la de intentar hacer "algo" por "alguien que lo necesita". "Yo invitaría a toda la gente que no tiene nada que hacer a que se animase a venir con nosotros y ayudar", añade. 

La ruta es similar cada noche. Después de visitar el Puente Novísimo -donde reside Zé da Silva-, los voluntarios se desplazan hasta diversos cajeros de la ciudad (Progreso, Juan XXIII, avenida de As Caldas...) para ofrecer un café, mantas y, sobre todo, apoyo.


Zé: “Vivín invernos máis duros"


dsc04929_resultPara los habituales de A Chavasqueira, Zé da Silva es un vecino más. 

El 28 de enero cumplirá 15 años viviendo bajo el Puente Novísimo de la capital, en una pequeña choza que ha ido construyendo con el paso del tiempo a base de telas, plásticos y palos, y donde nunca falta el sonido de la radio. En la base acumula numerosas mantas que estos días cumplen una función vital: aislarlo de las bajas temperaturas registradas en la ciudad. 

"Vai frío, pero para min este non é o peor inverno que vivín dende que estou en Ourense", explica Da Silva, de origen portugués. "O peor foi cando estiven durmindo na rúa, non podía camiñar ata as once da mañá porque tiña conxeladas as pernas e só tiña un abrigo para taparme", recuerda. Ahora, la situación es "algo" distinta: se despierta por la mañana, entre mantas, y tiene fuerzas suficientes para salir a dar un paseo por la ciudad. "Sobre as seis e media xa estou esperto e sobre as nove xa salgo, porque pola mañá é cando noto máis frío, hoxe -por ayer- estaba todo branco na zona do río", comenta. Las bajas temperaturas no le asustan, no tanto como los meses de verano ourensano. "Cando fai calor é imposible estar aquí dentro, non hai quen aguante", comenta. El techo, de lona de color negra, absorbe el calor y lo acumula a lo largo del día.

"Prefiro o frío destes días", afirma. Aunque reconoce que no duerme mucho por las noches, prefiere estar en su choza que en otras condiciones. "Non quero ir ao albergue, porque estás alí tres noites e despois, que? Tes que volver á mesma cousa", reflexiona. Por ello, argumenta que no cree que haga uso de los servicios municipales, por lo menos, por el momento. Desde Cruz Roja conocen su caso y lo visitan periódicamente para ver cómo evoluciona y si necesita su ayuda.

Por el momento, Da Silva prosigue bajo el Puente Novísimo, compartiendo su día a día con los vecinos de la zoña aledaña y los paseantes y turistas que lo saludan al pasar.n