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Cuando el caos lleva a un sueño

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MÚSICA

Cuando el caos lleva a un sueño

La Caribbean Brass en el auditorio del Conservatorio. (XESÚS FARIÑAS)
photo_cameraLa Caribbean Brass en el auditorio del Conservatorio. (XESÚS FARIÑAS)
La crisis de Venezuela llevó al exilio a estos músicos que ahora se han reencontrado en España para crear un quinteto de metales, "un regalo que nos estamos dando". Sus ritmos caribeños se estrenaron este jueves en Ourense

Transformando el caos en sueños. Esa es la máxima de Caribbean Brass, la banda formada por venezolanos –y una persona de origen moldavo– que dio ayer en el Conservatorio Profesional de Música de Ourense su primer concierto. Son personas cuyo talento ha sido sacado a la fuerza de su país, son históricos de las orquestas sinfónicas de Venezuela –entre ellas la Simón Bolívar, que se ha visto mermada en los últimos años por el exilio–  y que han aprovechado que se conocían para innovar. 

Se formaron en un sistema de orquestas único, el venezolano, que le hizo merecedor del Premio Príncipe de Asturias de 2009, y cuyo modelo quieren ahora exportar a España.  "Caracas es el centro neurálgico del centro de orquestas. Es la ciudad con mayor cantidad por kilómetro cuadrado de mundo", destaca Vicente Freijeiro. "Todos vivíamos de la música allá. Pero la situación de país no es normal. Ninguna persona puede vivir con 3 euros mensuales", relata Pedro Vázquez, Se conocían desde hace años, pero nunca habían trabajado juntos. "Nos conocemos por la música, una vez acá,decidimos hacer un quinteto de metales, que no tuviese características tradicionales, sino para hacer música caribeña. Queremos universalizar la música del Caribe". 

La idea rondaba la cabeza de Vicente Freijeiro desde hace tiempo, con el nombre ya preparado. Él, que vive en A Coruña, es hijo de gallegos emigrados. Y por Galicia han querido comenzar su viaje. Pedro y Werlink viven en Madrid; Wilmer, en Valencia; mientras que Grigore también vive en tierras gallegas. 

"Mis padres llegaron en los 50 a Caracas, él era profesor de música y formó a muchísima gente. Ya encontré a 50 alumnos suyos por toda la pachanga gallega... Es muy bonito", relata Freijeiro. La emigración, al fin y al cabo, es eso. "Es una retroalimentación, ahora me toca pagarle a mi padre lo que hizo allá por tanta gente". Y es que su trasfondo también es didáctico: "Donde podamos estar, queremos construir sueños, dejar algo al sitio donde vamos". 

Ourense. 17/10/2019. Ensayo del Ensemble de metales y percusión de la orquesta sinf´onica Simón Bolívar en el conservatorio de música de Ourense.
Foto: Xesús Fariñas

Para un metalista, estar en un quinteto es "la joya" y ellos han podido cumplir el sueño en la emigración. "Nos sentimos libres y tocamos lo que queremos tocar. Es un regalo que nos estamos dando, un sueño", relata Vázquez, que dice que su proyecto "no tiene fronteras". 

Definen su música como "poderos y solemne. No hay nada más versátil y con una gama de colores que un quinteto de metal. Hay una infinidad de instrumentos capaces de producir cualquier tipo de sonido. Podemos tocar desde lo más aterciopelado hasta lo más rudo". 

El talento musical, como el del resto de sectores, sigue marchándose a regueros en Venezuela. "Hay una mina, 44 años sembrados, en todos los barrios hay niños estudiando música. Siempre hay relevo", señala Vázquez. Las orquestas siguen trabajando, aunque los cambios resienten la calidad. De su orquesta de Barquisimeto quedan a penas tres o cuatro: "La mayoría se fue, queda la generación de relevo". 

Encaran la nueva etapa con mucha ilusión: "Hemos aprendido de la crisis, el caos te lleva a la imaginación, la creatividad, a crecer, innovar y ver el mundo distinto". 

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