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Degradación y despoblación: la otra cara de la fiesta en los cascos viejos

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Degradación y despoblación: la otra cara de la fiesta en los cascos viejos

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photo_camera Los vecinos de las calles ourensanas Pena Corneira y Cabeza de Manzaneda señalan el "incumplimiento sistemático" de las ordenanzas municipales que regulan el ruido en las calles.

Los vecinos de Ourense, A Coruña, Santiago o Vigo cargan contra la "falta de acción" de las administraciones locales

La situación de "indefensión" que viven los vecinos del Casco Viejo de Ourense en noches de "fiesta" no es única en Galicia. A las molestias por exceso de ruidos en la zona se le suman las ya habituales peleas entre bandas frente a los locales nocturnos, como las que despiertan de continuo a los inquilinos de la rúa do Paxaro cada fin de semana, tal y como se reflejaba ayer en estas mismas páginas. Los afectados piden "más control" por parte de una administración que no controla que se cumplan los horarios de cierre recogidos en las licencias, dicen, así como los niveles máximos de ruido. "Es imposible vivir aquí", señalan vecinos ourensanos de la zona vieja.

Desde otras ciudades gallegas como A Coruña, Vigo o Santiago, las quejas colectivas también contienen palabras como "vergüenza", "incomodidad" e "indefensión" ante la situación. En la mayoría de los edificios de calles de "movida nocturna", la realidad de sus inquilinos se parece mucho: ventanas dobles, persianas bajadas, habitaciones en la zona trasera, viajes para evitar fechas señaladas e, incluso, pastillas para lograr dormir. De jueves a domingo, descansar es, según aseguran los afectados, "tarea imposible".

Desde las asociaciones vecinales cargan contra el "lobby hostelero" que "domina" los cascos viejos de las ciudades y que "hace y deshace" a su antojo. Por otra parte, apuntan a la "permisividad" de las administraciones, que no toman carta en el asunto.

La carencia de Policía Local en las cuatro provincias gallegas también es una queja común entre los afectados. "Los ciudadanos estamos totalmente desamparados ante este tipo de injusticias", dice Miguel López, de Compostela Vella. En Lugo, A Coruña, Vigo y Ourense, más de lo mismo.


Vecinos de Ourense se unen contra la “permisividad"


Ante los ruidos nocturnos, las noches sin dormir y la degradación del entorno, más de un vecino ourensano ha presentado denuncias administrativas en el Concello. "No vale con llamar a la Policía Local, hay que dejar constancia al día siguiente en el ayuntamiento, es la única forma", señalan inquilinos de la calle Pena Corneira. Recientemente, uno de los afectados de la zona presentó una reclamación por esta vía debido al volumen "demasiado elevado" de un local y la falta de licencia como pub de un bar de Cabeza de Manzaneda.

Así, numerosos vecinos de Pena Corneira recogen firmas estos días para presentar un escrito conjunto en el Concello por la situación vivida el pasado lunes de Entroido, cuando un dj se colocó en la parte baja de la calle hasta altas horas de la madrugada. "Entendemos que fue un atropello hacia nosotros", apuntan. Los afectados señalan que la zona en la que viven está reconocida como "saturada de ruidos" en la ordenanza municipal correspondiente, por lo que reclaman que la administración local no la proteja de este tipo de actividades festivas.

"Queremos saber si los locales disponían de permiso para poner ese dj y, si es así, por qué el Concello les permitió hacerlo", explican. Además, el colectivo adelanta que se constituirá como asociación vecinal durante las próximas semanas para defenderse de los "continuos atropellos" que soportan desde hace "mucho" tiempo. El colectivo no parará hasta escuchar una respuesta. "Vivimos con resignación las continuas noches de música alta, gritos y suciedad, así como el deterioro del mobiliario urbano de la zona", aseguran. De la misma forma señalan que no se trata de ir "en contra" del turismo, del ocio o del Entroido, pero recuerdan que existen "normas de convivencia" de obligado cumplimiento por parte de todos los ciudadanos. "Reivindicamos nuestro derecho al descanso. No queremos vivir en un barrio permanentemente agredido", añaden.

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